Los fieles despidieron a la Virgen del Cerro hasta 2020

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8 DE Diciembre 2019 – Miles de personas hicieron una procesión con velas al anochecer. Compartieron el último sábado de oración en la cima y soltaron al cielo un rosario de globos.

La procesión de las luces cierra el año religioso en la cima del cerro. Javier Corbalán 

Con agradecimientos, pedidos o solamente para dar una muestra de fe, miles de peregrinos llegaron ayer al santuario de la Virgen del Cerro, ubicado en una de las cimas que rodean el norte de la ciudad. Luego de un año de encuentros de oración cada sábado en el lugar, la comunidad de fieles compartió una fiesta que concluyó con una caminata en la que cada uno llevó una vela o antorcha como símbolo de luz y esperanza.

Las actividades comenzaron a las 15. Desde el mediodía, los organizadores ya habían empezado a recibir a los colectivos con delegaciones de otras provincias.

Por la multitud que se esperaba, se habían distribuido unas 5 mil sillas, puestos de hidratación, una carpa del Samec para la atención médica y varios puntos de orientación y asistencia.

Pasadas las 16, los fieles que habían llegado desde distintos puntos de la provincia y el país se unieron para compartir canciones religiosas.

Por los senderos que conducen a la capilla de la virgen, subían cientos de personas con entusiasmo. A algunos les costaba un poco mantener el paso en el trayecto empinado que separa al estacionamiento del santuario. La mayoría caminaba con sus rosarios al cuello o entre las manos.

Elizabeth, madre de un hijo varón y abuela, contó a El Tribuno que participa todos los años. Es salteña y sube cada sábado que puede para acercar sus oraciones a la Virgen del Cerro. 

Ayer llegó sola. El camino le resultó pesado y agradeció que no hiciera calor. Dijo que sus años ya no le permiten completar la denominada caminata de las luces, pero que no quería dejar de estar para rezar por la salud de su familia, la suya y pedir que a los argentinos no les falte el trabajo. 

Muchos de los peregrinos que colmaban ayer al santuario, ya habían venido en ocasiones anteriores, pero nunca para la fiesta de fin de año, que generalmente se hace en el sábado más cercano al 8 de diciembre, Día de la Inmaculada Concepción de María.

Jorge, de 49 años, llegó ayer desde Santiago del Estero por tercera vez. La primera, se decidió a venir a Salta por los comentarios de sus compañeros de trabajo y, como no conocía cómo era el encuentro, el regreso le resultó algo complicado.

En la segunda oportunidad, ya sabía que no se puede comer en el cerro de la Virgen, donde solo está permitido el ingreso con agua y el tradicional mate, y que tenía que subir preparado para estar varias horas sin alimentos. La tercera vez para Jorge era especial porque llegaba para ver a la Virgen en su día. 

A las 18, los fieles lanzaron al cielo un rosario hecho con globos. Luego se hizo la consagración al Inmaculado Corazón de María y más tarde se realizó lo que se conoce como la toma de gracia de enfermos, una bendición para los que no pueden subir al santuario. 

A las 19.30 comenzó la procesión de las luces con velas y antorchas, que se hizo llevando la imagen desde la playa de estacionamiento llamada El Jardín de la Virgen hasta la cima del cerro. Cuando terminó, la Virgen volvió a quedar en la capilla. Muchos fieles hicieron cola para entrar a verla de cerca hasta las 22. 

Fue el último sábado de este año en que estuvo en el cerro María Livia Galliano, la mujer que hizo construir la capilla en el lugar luego de asegurar que recibió numerosos mensajes de la Virgen. Hasta marzo de 2020 no volverán a hacerse los encuentros de oración de los sábados.

El enfermero encargado del puesto del Samec, Luis Zerpa, destacó que hasta las 18 se atendió a 80 personas con problemas de presión o descomposturas. 

En la playa de estacionamiento más cercana a la cima se estacionaron los colectivos de larga distancia que llegaron con fieles de otras provincias, taxis y vehículos particulares.

También hubo tres colectivos adaptados de Saeta a disposición para que subieran a la capilla las personas con problemas de movilidad o las que no podían realizar el esfuerzo físi co de caminar hasta la cumbre. +