Los primeros cortocircuitos en la“era Massa” ponen a prueba el vínculo con Cristina Kirchner

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Hay tensión por las últimas designaciones en Economía y Energía. La estrategia de diferenciación y el recelo de los K.

“Sergio no es Alberto”. El que lo dice es un funcionario de primera línea que conoce muy bien a ambos, y mira con preocupación los primeros chispazos internos después del reordenamiento de poder en el oficialismo. La frase hace referencia a que, por su personalidad e historial, el nuevo ministro de Economía Sergio Massa no va a dejar que le tiren piedras sin reaccionar.

El capítulo de mayor tensión en las últimas horas lo generó Massa al elegir a Gabriel Rubinstein como su segundo. Hay dos posibilidades. Una es que el flamante ministro no imaginó que esa decisión iba a molestar tanto en el círculo íntimo del Presidente como en el Instituto Patria. El economista, que con su consultora GRA suele acertar en los pronósticos, es a la vez un prolífico tuitero que en los últimos años se despachó ácidamente contra Cristina Kirchner e incluso el propio Alberto Fernández. “Es un desastre”, se quejó un hombre cercano a la vice, mientras analizaba las capturas de pantallas.

La otra opción es que no haya sido inocente la selección. A Massa le costó sudor y lágrimas el casting de nombres porque resultó imposible convencer a referentes de cierto prestigio para sumarse a un barco a la deriva. El ministro sondeó a figuras que iban a resultar urticantes para los K, con lo cual es una señal de que quiere diferenciarse. Eso significaría que está dispuesto a tirar de la cuerda, y más cuando recién inicia su gestión.

En la Casa Rosada, creen que la jugada tiene un costo. “Si asume, Rubinstein ya entra ´rayado´”, analiza un colaborador. Por la noche, daban por herido de muerte ese nombramiento.

El economista Gabriel Rubinstein, crítico de Cristina Kirchner, cuyo nombramiento en el equipo de Massa está al borde de frustrarse. (Foto: NA)
El economista Gabriel Rubinstein, crítico de Cristina Kirchner, cuyo nombramiento en el equipo de Massa está al borde de frustrarse. (Foto: NA)

El ministro sintió la necesidad de mostrarse al lado del Presidente. Fernández está muy golpeado anímicamente desde el portazo de Martín Guzmán. Para peor, no hizo grandes cambios en aquel momento y Cristina Kirchner se los impuso un mes después, con un daño para su investidura mucho más alto. Con ese telón de fondo, Massa buscó mostrarse al lado del Presidente. En la gestualidad de la política no es un dato menor.

Cristina Kirchner vio muy cerca el abismo pero eso no significa que no vuelva a tomar carrera rumbo al vacío. Algunos de los que la tratan con frecuencia dicen que ella no está en su momento de mayor lucidez política, no por falta de capacidad, sino porque está “muy enojada”.

La relación con Massa se pone a prueba en una de las áreas más sensibles para la vicepresidenta. Cuando en noviembre de 2019 empezaron los bosquejos para armar el Gabinete, ella puso especial interés en Energía e YPF. De hecho vetó al candidato que tenía el líder del Frente Renovador para la petrolera, que era en ese entonces Diego Bossio. Cristina Kirchner puso el ojo ahí por dos razones: porque padeció el desabastecimiento durante su segundo mandato (producto de su mala praxis anterior) y para controlar los negocios.

El arribo de Massa a Economía viene con la promesa de poder manejar la política energética. La quita de subsidios es clave para el rompecabezas, desde la reducción del gasto hasta el impacto en la inflación. La atribución le fue negada a Guzmán, y se verá qué pasa ahora.

El secretario de Energía Darío Martínez tiene las valijas hechas pero no se termina de ir. En la foto, junto al presidente Alberto Fernández. (Foto: Télam).
El secretario de Energía Darío Martínez tiene las valijas hechas pero no se termina de ir. En la foto, junto al presidente Alberto Fernández. (Foto: Télam).

Hace días que Darío Martínez, el secretario aún a cargo, tiene las valijas hechas pero no se termina de oficializar su salida porque se discute su reemplazante. Sonó muy fuerte Federico Bernal, titular del Enargas, quien tejió una relación personal con Cristina Kirchner. Fue uno de sus asesores en el Senado.

Lo llamativo es que el recelo contra su nombramiento viene del propio cristinismo: deslizan que fue Bernal quien llamó a empresarios del sector para avisar que sería designado en el cargo.

Enegía es un bastión de La Cámpora. Su exponente más puro es Federico Basualdo, subsecretario de Energía Eléctrica. “Tiene que asumir alguien que sepa”, dicen desde ese espacio. La indirecta es para Bernal, que es bioquímico de formación. Pero lo que más recelo genera es su “pragmatismo” y supuesto feeling con las firmas del sector. No cayó bien, por ejemplo, que fuera visto con buenos ojos por Daniel Vila y José Luis Manzano, dueños de Edenor y empresarios cercanos a Massa.

El nuevo equipo de Energía necesita del sello de los tres socios para conseguir aprobación. Lo que estaría demorando la cuestión es la opinión de la vice, mientras Massa avanza con la instrumentación de la medida.

La sobreexpectativa que se había producido con el “superministro” terminó siendo nociva para su arribo, coinciden en la Casa Rosada. El reloj de arena se dio vuelta incluso antes de su jura y su peor enemigo es el tiempo.