Los vínculos comerciales entre Cristina Kirchner y Lázaro Báez: ventas, alquileres, préstamos y negocios millonarios

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Por Lucía Salinas paraClarín

No son amigos, pero fueron socios durante años y comparten una maraña de operaciones sospechadas por lavado de dinero.


No fueron amigos, no son amigos. Lo aclararon ante los jueces en diversas ocasiones. Sin embargo, la justicia no se centró en el vínculo personal sino en la relación comercial que Cristina Kirchner y Lázaro Báez mantuvieron durante más de una década, mientras las fortunas de ambos iban creciendo simultáneamente. Según las acusaciones judiciales, esa bonanza se debió en parte por los negocios cruzados entre los dos. O los tres, cuando Néstor Kirchner aún vivía.

Este miércoles, el Tribunal Oral Federal 4 (TOF 4) encontró a Lázaro Báez responsable de lavar 60 millones de dólares. Ese dinero fue introducido al mercado para darle carácter de licitud, mientras administraba hoteles de la familia Kirchner y recibía contratos viales de su único cliente: el Estado.

Mientras Lázaro Báez era contratista del Estado, la Justicia detectó al menos 28 operaciones comerciales que lo unían al matrimonio Kirchner. En tribunales se certificó que el patrimonio del empresario se incrementó entre 2004 y 2015 en un 12.127 %, y el de Austral Construcciones (su firma insignia) un 45.313%. En ese período sus únicos clientes eran los Kirchner y el Gobierno nacional.

La condena por lavado de dinero contra Báez tiene dos caminos que tocan de cerca a la vicepresidenta: el delito precedente de esas maniobras ilegales son los 51 contratos viales por 46.000 millones de pesos, cuya legalidad es juzgada desde 2019 por otro Tribunal, en una causa donde la principal acusada es Cristina Kirchner. Pero además, la Ruta del Dinero K derivó en otro expediente donde se investiga si la fortuna del empresario K la adquirió a título personal o como testaferro de la ex Presidenta.

En 2005 Lázaro Báez ya era dueño de Austral Construcciones. No venía del rubro de la obra pública y nunca había estado al frente de una compañía. El 10 de junio de ese año, la empresa firmó un contrato de fideicomiso con Néstor Kirchner representado por su hijo Máximo.

Era para la construcción de un edificio ubicado en Río Gallegos, que quedó inscripto a nombre de Los Sauces, la inmobiliaria de los Kirchner que terminó investigada por lavado de dinero. Fue el puntapié inicial de una serie de negocios.

Dos años después se firmó un contrato de compraventa entre la constructora que durante ese período -sólo en un año- había recibido 20 licitaciones del Estado Nacional a través de la Dirección Nacional de Vialidad y la delegación Santa Cruz de ese organismo. Báez le vendió a los Kirchner un complejo de cinco unidades. Una operación de permuta se realizó el 28 de febrero de 2007, pero fue entre Cristina Kirchner y la constructora que tenía como principal cliente al gobierno nacional.

Esta permuta fue para que la ex presidenta ampliara uno de sus hoteles, el lindante a su residencia en El Calafate, sobre un terreno que le pertenecía Austral. Un día antes de esta operación, se inscribió un contrato de cesión de derechos por parte de Cristina a favor de Báez: esto posibilitó la ampliación del hotel boutique Los Sauces Casa Patagónica.

Hacia 2008, Néstor Kirchner con la representación de su hijo Máximo, vendió y transfirió a Austral por 381.600 pesos los derechos emergentes del boleto de compraventa de un inmueble ubicado en Río Gallegos. Ese año también se firmó la compraventa de una propiedad en la capital santacruceña por 317.000 pesos.

Esta operación inmobiliaria se repitió pero con la participación de Cristina Kirchner el 19 de junio de 2008. Así, hubo seis boletos más de compraventa a través de los cuales Lázaro Báez pagó a los Kirchner 2.620.700 pesos, con pocos meses de diferencia durante 2008 y siempre con la intervención del mismo escribano: Leandro Albornoz. Hubo una operación de mayor relevancia: los Kirchner vendieron a la empresa Epelco -vinculada al contratista K- una casa por 3.170.000 pesos. Es el chalet donde vivieron en Río Gallegos durante la presidencia de Néstor Kirchner.

Entre los negocios celebrados entre los Kirchner y Báez hubo un “contrato de mutuo” (diciembre de 2007) a través del cual Austral Construcciones realizó un préstamo de 8.329.596,60 pesos que debía devolverse en dos años. La Justicia determinó que esta operación posibilitó que Néstor y Cristina Kirchner compren ese año Hotesur, la firma dueña del hotel Alto Calafate… que después administró Báez. Además, con siete de sus firmas el empresario alquiló habitaciones durante años que nunca utilizó, pero con lo cual garantizó ingresos por 14 millones de pesos a los ex presidentes.

En la causa “Hotesur” consta que en garantía de dicho préstamo, “Néstor Kirchner entregó un certificado de depósito a plazo fijo nominativo transferible por la suma de 3.155.642 dólares, que más tarde el presidente de ‘Austral Construcciones’, Julio Enrique Mendoza, aceptó como instrumento de cancelación de la deuda”.

La justicia determinó que Cristina, Máximo y Florencia Kirchner junto con Lázaro Báez lavaron 80 millones de pesos a través de la firma hotelera.

Un contrato de concesión privada se sumó a la lista de operaciones comerciales entre los Kirchner y Báez. Fue en julio de 2008, cuando la firma Kank & Costilla (de Báez) y Valle Mitre -que manejaba los hoteles de los Kirchner- para administrar la hostería Las Dunas, ubicada en El Calafate. Este pequeño complejo turístico fue vendido después a los ex presidentes, y lo convirtieron en un hotel cuatro estrellas, triplicando su superficie. La obra la hizo Austral Construcciones.

Por eso, hacia 2011 Valle Mitre (de Báez), que gerenciaba el hotel Las Dunas, firmó la operación con la Sucesión Néstor Kirchner. Así, de ser dueño pasó a ser el gerenciador del hotel. Valle Mitre ya había firmado años atrás un contrato de locación con Hotesur para su administración y explotación comercial, a cambio de un canon locativo mensual de 80.000 dólares.

Durante esos años también hubo contratos de locación entre los Kirchner y Báez por tres inmuebles ubicados en Río Gallegos, por los que el contratista K pagó más de 4.000 dólares mensuales por año.

A través de Los Sauces, la inmobiliaria que tuvo como principales inquilinos a Lázaro Báez y Cristóbal López (fueron el 86% de la facturación), se celebraron otros negocios que fueron objeto de la investigación por lavado de dinero. El dueño de Austral garantizó ingresos por 21 millones de pesos como inquilino.

También se investigaron en la Justicia los contratos de obra entre Los Sauces y la firma Loscalzo y Del Curto, del Grupo Austral, que construyó cuatro departamentos por 1.466.012,31 pesos. Austral Construcciones después fue la inquilina.

Un segundo contrato de obra se celebró entre el Grupo Austral y Los Sauces, para construir otros cuatro departamentos por 1.478.158,62 pesos. “Además, en concepto de intereses por cancelación fuera de término de dos facturas, la empresa Loscalzo y Del Curto le abonó a la firma Los Sauces el día 28 de diciembre de 2010 la suma de 1.241.512,72 pesos, lo cual arrojó un desembolso total de 4.185.683,65 pesos”, consta en la causa.

Luego se firmaron los contratos de locación sobre estos departamentos construidos por Báez, que después cumplió el rol de inquilino. Fueron seis contratos los firmados y renovados de forma constante, según determinó la justicia.