Macri se frota las manos y disfruta su momento de «víctima del kirchnerismo»

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Mientras la oposición es un verdadero hervidero, el ex presidente quiere volver y dar pelea contra quien haga falta en una eventual primaria

La oposición es un verdadero hervidero, que se completa con las renovadas ambiciones de Macri de volver, aprovechando su victimización judicial.

No es que no lo tuviese en mente. Muy pocos saben si alguna vez se dio por terminado a sí mismo, como si lo hace buena parte del PRO y todo el radicalismo. Pero el ex presidente Mauricio Macri, ahora quiere volver y va a dar pelea contra quien haga falta en una eventual primaria.

Y el procesamiento del juez federal de Dolores Martín Bava, en la causa que investiga el eventual espionaje a las familias de las víctimas del ARA San Juan, fue leído en el muy estrecho círculo íntimo de Macri, como un impulso que le permitirá jugar a la victimización y mostrarse como el objetivo del kirchnerismo.

«Mauricio ahora es la víctima, lo persiguen porque es la única amenaza real para el peronismo, es el tipo que les puede sacar el poder y por eso lo quieren meter preso. ¿Qué te parece? Lindo relato. A medida que se vaya degradando el gobierno, fracaso tras fracaso, el mejor candidato es su víctima, Mauricio crece con esto», dice un dudoso operador del ex presidente.

Pero, además, el resto de la oposición, sus rivales internos, se ven obligados a apoyar a Macri en esta movida, en el rechazo al procesamiento y la denuncia de persecución: «Todos encolumnaditos detrás del líder», dice entre risas el otro hombre cercano al ya no tan retirado ingeniero.

Mientras Mauricio se frota las manos y disfruta de su momento de víctima del kirchnerismo, otras luchas intestinas se producen en Juntos, sobre las que el ex presidente no tiene interés en participar.

Qué pasa con el bloque radical en Diputados

El sector que aparenta liderar Emiliano Yacobitti va a armar un bloque distinto del presidido por Mario Negri

El bloque radical, por ejemplo, se parte en Diputados. El sector que aparenta liderar Emiliano Yacobitti, pero que en realidad esta bajo el ala de Martín Lousteau, aunque todos ellos están a su vez a cubierto de Enrique «Coti» Nosiglia, va a armar un bloque distinto del presidido por Mario Negri, el cordobés que no puede explicar como sigue ahí, después de perder y perder elecciones.

Yacobitti ya entendió que no va a poder desplazarlo, el radicalismo tradicionalista del interior quiere «viejos popes» y no «novatos revulsivos». La UCR de país adentro es conservadora, solamente el enorme fenómeno de Raúl Alfonsín pudo romper esa lógica.

Lo que podría llamarse el «yacobittismo», se aliaría con otro bloque liderado por Emilio Monzó, donde habita además Margarita Stolbizer, y el también diputado Sebastián García De Luca. Ninguno de ellos es radical. Margarita lo fue, hace muchos años presidió el partido en la Provincia de Buenos Aires, y luego se alejó, harta de las manipulaciones de Leopoldo Moreau, y la aparición fulgurante aunque breve, de Ricardito, el hijo del prócer. Curiosamente ambos están hoy en el kirchnerismo.

Es curioso el alineamiento. Monzó y los suyos entraron en a la Cámara aliados de Facundo Manes, en su lista para las PASO de la Provincia. Pero Manes es el instrumento del la UCR mas tradicional, más cercana a Negri que a Yacobitti. De hecho, Lousteau es un potencial rival interno del propio Manes. Pero el ex presidente de la Cámara en el gobierno de Macri, no tiene problemas con esos desplazamientos. De hecho, llegó al macrismo desde las huestes de Francisco De Narváez sin pasar por otro lado. Casi no hay enemigos mas declarados que el dueño de Casa Tía y el ex presidente, y sin embargo el hombre de Carlos Casares pasó de uno a otro a sentarse directamente en la mesa chica de Macri en 2013, para la campaña presidencial.

Las consecuencias de la ruptura

Monzó y los suyos entraron en a la Cámara aliados de Facundo Manes

Pero volviendo a los radicales, la ruptura del bloque, que es inminente, traerá consecuencias en la práctica. La distribución de las comisiones en la Cámara, que se empezará a concretar con la nueva composición, el 10 de diciembre, encontrará a un radicalismo debilitado, con menos capacidad de negociación y menos presidencias de comisión, ergo menos fondos: cada presidencia cuenta con tres contratos adicionales, las vicepresidencias dos y las secretarías uno. El diputado que solamente es vocal en una comisión no tiene ninguno.

Se sorprendería el lector a cuantos militantes es capaz de pagarle un legislador con cada contrato.

Y para terminar el panorama, entre las batallas por librar, esta aquella que nos remonta casi, a la lucha de unitarios y federales. Luis Juez y Rodrigo De Loredo, triunfadores en Córdoba, buscan liderar una movida del «sector centro» para batallar contra las intenciones de control centralista de la alianza Juntos, por parte del CABA y la Provincia de Buenos Aires.

Con ese fin fueron a la conquista de Carolina Losada, ganadora en Santa Fe, y figura clave de la nueva imagen de la alianza. Losada esta difícil. Porque Horacio Rodríguez Larreta también la corteja para romper ese entente y por ahora la periodista se muestra equidistante, tratando de medir que es lo que más le conviene. «No gataflorea a todos», dice un anticuado dirigente provincial.

A ese grupo, buscar sumar también a Rogelio Frigerio, contundente ganador en Entre Ríos, que está con Monzó pero no tanto, con el PRO pero no tanto, con los radicales, pero no tanto. «A Rogelio le importa un pomo esta pelea, el quiere ser gobernador de Entre Ríos, no quiere ninguna jefatura, ni peso en el Congreso ni contratos ni caja. Lo que le garantice llegar a 2023 en condiciones de quedarse la provincia es lo que va hacer», dice alguien que lo acompañó en la gestión cuando fuera ministro del Interior de Macri.

f: IProfesional