“Operativo diálogo”:por qué Cristina apeló a un giro táctico y cómo impactó en Juntos por el Cambio

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Nota extraída de TN por Edgardo Alfaro

Tras el atentado, el kirchnerismo intenta mostrar a una vicepresidenta conciliadora que busca sellar consensos. La oposición trata de unificar posturas ante el volantazo del oficialismo.

Después del atentado contra la Vicepresidenta, desde el gobierno y el kirchnerismo salieron a responsabilizar a sectores de la oposición, la justicia y los medios, de haber sembrado el odio y la violencia en el país que derivó en el intento de asesinato.

Pero, casi al mismo tiempo, empezaron a llamar a undiálogo político como parte de esa estrategiadónde los buenos están de un lado y los malos del otro.

Todas las estructuras políticas y mediáticas del kirchnerismo salieron a instalar la necesidad de ese diálogo y a dejar en claro que es la oposición la que no lo quiere.

La historia de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner es rica en oportunidades perdidas para lograr un diálogo con la oposición. Y eso lo sabe bien el presidente Alberto Fernández como ex jefe de Gabinete de los dos.

¿Qué cambió ahora? Mostrar una Cristina conciliadora, amante del diálogo y de los consensos. Algo que se choca con sus antecedentes.

La principal preocupación de la Vice está hoy en su situación judicial, sobre todo en la causa de Vialidad, que antes de fin de año tendrá su veredicto.

En el siguiente renglón aparece la crisis económica que enfrenta la Argentina y sus consecuencias en las elecciones presidenciales del año próximo.

La estrategia del kirchnerismo es impulsar el “operativo clamor” para tener la candidatura a la Casa Rosada de Cristina.

El entorno de la vicepresidenta Cristina Kirchner prepara el terreno para una eventual candidatura en 2023 (Foto: AP - Rodrigo Abd).
El entorno de la vicepresidenta Cristina Kirchner prepara el terreno para una eventual candidatura en 2023 (Foto: AP – Rodrigo Abd).

Una vieja estrategia en política que sirve para mantener entusiasmada y movilizada a la militancia. Pero se sabe que Cristina hará lo que más le convenga, sobre todo si necesita de los fueros para no ir presa, ante una eventual condena.

El diálogo político también divide a Juntos por el Cambio. La mayoría de sus dirigentes consideran que no es el mejor momento para un acercamiento a Cristina, sobre todo por los ataques que recibieron luego del atentado.

El PRO se siente afectado por las críticas y las acusaciones que se lanzaron sobre una parte de sus dirigentes, como instigadores al odio que terminó por instalarse en los marginales que quisieron matar a Cristina.

Mauricio Macri y Patricia Bullrich son hoy los más intransigentes a la hora de abrir una mesa de diálogo y por eso el gobierno intentó hacer una cabecera de playa en el radicalismo con el gobernador jujeño Gerardo Morales.

Mauricio Macri y Patricia Bullrich se distancian del "llamado al diálogo"(Foto: NA)
Mauricio Macri y Patricia Bullrich se distancian del «llamado al diálogo»(Foto: NA)

Fue el propio Macri quien puso distancia a ese diálogo y a un posible encuentro con Cristina.

El viernes, en Junín, dijo que solo se sentaría “con la Constitución Nacional sobre la mesa” y que “las ideas de Cristina han destruido a la Argentina”.

Si algo une al Pro con la UCR y la Coalición Cívica de Elisa Carrió, es colocar al diálogo político en ambas cámaras del Congreso, dónde se tienen que tratar algunas leyes económicas vitales para el ministro Sergio Massa, comenzando por el Presupuesto 2023.

Se trata de darle vida a un Parlamento, que, en definitiva, es sólo un reflejo de lo que es la clase política argentina.