Oscuros entretelones en la renuncia de tres gerentes médicos

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Un expediente que obra en poder del Ministerio de Salud da cuenta de un obsceno manejo de las horas guardia.

Las salidas de los gerentes hospitalarios que se dieron en los últimos días en los hospitales de Tartagal y Joaquín V. González tuvieron como factor común el manejo de los fondos destinados desde el Ministerio de Salud para esas áreas sanitarias. Una protesta de monotributistas que no reciben la totalidad de sus sueldos desde hace varios meses marcó la salida de Santiago Payo del hospital Perón de Tartagal, mientras que horas después, sorprendió la renuncia simultánea e «indeclinable» de Eduardo Acuña (gerente general), Fátima Castro (gerente de Atención a las Personas) y Natalia Sorayre (gerente Sanitaria), quienes se apartaron de sus cargos en el hospital de Joaquín V. González, denunciando «falta de presupuesto» y el olvido de las autoridades para un hospital «pobre y sin recursos». Aseguraron que el nosocomio solo tenía como presupuesto la suma fija de 78 mil pesos.

El «insensible» reparto

Estas tres renuncias que resultaron impactantes despertaron sospechas sobre la asignación de recursos.

Pero un documento al que El Tribuno tuvo acceso en los últimas horas podría mostrar otra realidad, una que es mucho más cruel e injusta que el «insensible» reparto de los fondos para Salud. El manejo discrecional y sin rendición de cuentas de recursos y el obsceno direccionamiento de horas guardia para beneficio personal empañan los argumentos de los tres gerentes renunciantes en Anta y abren un serio interrogante sobre este tipo de maniobras en el resto de los hospitales de la provincia.

El Tribuno tuvo acceso a un expediente presentado ante el Ministerio de Salud de la Provincia poco antes de la mediática renuncia de los tres gerentes en Joaquín V González. El expediente 177-112086 da cuenta de serias irregularidades en el pago de horas guardia en ese nosocomio. Se establece que los gerentes renunciantes cobraban 240 horas guardia por mes, cuando de acuerdo a la ley, ningún agente del Estado puede superar las 120 horas de guardia mensuales.

El expediente señala que el hospital “Oscar Costas” paga 360 horas guardias para el servicio de Odontología, a una profesional que es de planta de la localidad de Morillo (Rivadavia Banda Norte), pero al parecer nadie conoce a esta profesional en el hospital de Anta.

Además de duplicar el límite que la ley establece, tampoco se cumplían con esas horas de servicio, con los cual el déficit en la atención nunca pudo revertirse. Con las 240 horas de guardia, cada gerente cobraba solo por este ítem, 360 mil pesos, más el sueldo que le corresponde de planta.

Pero esta es solo una de las irregularidades que aparecen en el expediente y que revelan manejos oscuros de los fondos que efectivamente llegan a los hospitales públicos.

El informe y después las renuncias

En una conferencia de prensa ofrecida el pasado viernes 20 de mayo en Joaquín V. González, los tres gerentes confirmaron sus renuncias en forma indeclinable. Hasta el momento no se sabe quién los reemplazará.
El informe, que resulta una auditoría administrativa, llegó al Ministerio desde el hospital Costas el jueves 19 de mayo. Enterados de este informe, el viernes a primera hora los tres gerentes se presentaron en la cartera sanitaria para plantear el tema del presupuesto y recursos humanos en el hospital. 
Habrían tenido una reunión con el secretario de Salud, Facundo Humacata, donde quedó en evidencia el desproporcional manejo de las horas guardia en el hospital de Anta. Posteriormente los gerentes se retiraron de la reunión, volvieron a Joaquín V. González y anunciaron en conferencia su renuncia.