miércoles, agosto 12

Peligro: políticos hablándose encima

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Humor político. Nota extraída de Clarín por Alejandro Borensztein

El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, tuiteó dibujitos del
Hombre Araña. Y un tuit de Macri, con texto épico, no era para esta situación ni para este momento.

Antes que nada, cumplo con unos clientes amigos que solicitaron la publicación de dos avisos clasificados en esta página: Aviso clasificado 1: Se buscan secretarios privados para directivos del Grupo Kirchner, accionistas mayoritarios de The Kirchner Hotel, Spa & Casino, The Kirchner Real Estate Investment Company y The Kirchner Financial & Laundry Services Corp, todas empresas con domicilio en la calle Néstor Kirchner 3766, piso 2 C, Río Gallegos, Santa Cruz.

Se requiere dedicación full time, lealtad absoluta, educación primaria completa y biceps talle maletero. Sueldo básico: 40.000 pesos mensuales. Viáticos anuales: US$ 1.000.000. Suculento bono de fin de año pagadero en efectivo o en bienes raíces. Interesados comunicarse por mail a niunpalomenos@gmail.com.

Aviso clasificado 2: Se busca residencia en impecable estado para alquiler temporario. Inquilino VIP. Duración de contrato sujeto a extensión de prisión domiciliaria. Se ruega no avisar ni comentar el tema con los vecinos. Enviar propuestas por correo a la calle Néstor Kirchner 3766, piso 2 B, Río Gallegos, Santa Cruz (ojo, si no atiende nadie en el 2 B lo pueden dejar en el 2 C).

Cumplidos los compromisos, vamos a lo importante.

Lo bueno que tiene la larga tradición argentina de elegir a inútiles para que nos gobiernen es que los verdaderos problemas quedan disimulados detrás de las estupideces con las que, tanto ellos como ellas, nos deleitan cotidianamente.

Pocas veces esto ha sido tan evidente como ahora. En lugar de organizar la unión nacional para enfrentar esta emergencia global, nuestros dirigentes se dedican a pelearse por los medios y las redes sociales.

A veces lo hacen a la mañana tempranito con el desayuno y otras veces se embalan a la noche desde la cama mientras miran una de Netflix. Cualquier momento del día les viene bien. Lo han sabido hacer también a la tarde cuando se supone que deberían estar gobernando.

Alguno podrá pensar que esto es una exageración. En absoluto. Sólo esta semana, por tomar un ejemplo, Cristina chismoteó pavadas por twitter sobre la forma en que los diarios publicaron una noticia, mientras el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, twiteó dibujitos del Hombre Araña y hasta el mismísimo Presidente adhirió en su cuenta de twitter a una bizarreada que mostraba trompadas a Dieguito Leuco. Y eso que estamos en plena pandemia. Imagínese, amigo lector, lo que harían si estuviéramos en tiempos normales.

Yo entiendo que el pibe Leuco es un grave problema para la República y que el Estado Nacional debe tomar cartas en el asunto, pero definamos prioridades.

Primero hay que ver cómo maniobramos con la pandemia mientras esperamos que se les ocurra algún plan económico que concite cierto apoyo político, empresarial y sindical. Después hay que ver si con ese plan alcanza para recuperar un alguito de confianza, poner en marcha el aparato productivo, mejorar la situación laboral y finalmente ver si empezamos a bajar algún puntito la pobreza. Aún así, en el caso de tener éxito, todavía habrá que ver si los inútiles de siempre consiguen ponerle una canillita con agua potable a los millones que todavía viven con bidones, garrafas y pozos que se usan como letrinas.

Recién después de todo eso, ya más tranquilos, le podemos poner fecha al fusilamiento de Leuquito. Estoy seguro que hasta él mismo estaría de acuerdo. Pero vayamos paso a paso. Como decía Jorge Luis Borges, todo en su medida y armoniosamente.

No podemos empezar por el final, atacando a periodistas, insultando a opositores o rompiendo móviles de televisión. Las cosas se hacen con cierto orden. Primero la prosperidad, después la venganza. Yo entiendo que el kirchnerismo quiera empezar por la venganza porque ellos con la prosperidad siempre tienen problemas. Pero dado que es el cuarto mandato, esta vez podrían tener algún logro. Al fin y al cabo poner una canilla de agua potable no puede ser tan difícil.

Hay que reconocer que la suerte tampoco ayuda. Justo el 9 de Julio, día perfecto para darle a la sociedad un mensaje de unidad y paz, cayó jueves. No ligamos nada. Si caía un día antes nos tocaba el Alberto de los miércoles que jamás hubiera dicho “vine a terminar con los odiadores seriales” cuando sabemos perfectamente que, para el kirchnerismo, odiadores seriales son todos menos ellos. En realidad, tampoco lo es Larreta a quien ahora Alberto llama “mi amigo Horacio”, lo que no es otra cosa que una versión aggiornada de “yo tengo un amigo judío”.

Pero cayó jueves, apareció la rama más floja del albertismo y arruinó todo. Preparémonos porque el año que viene el Día de la Independencia cae viernes y te toca el Alberto que pretende liderar el Grupo de Puebla y dice que extraña a Chávez.

Siguiendo el hilo, en cuanto Tío Alberto terminó el discurso en el que pedía acabar con los odiadores seriales, salió su vocero presidencial con un tuit diciendo que Macri era un inútil, que si todavía fuera presidente tendríamos miles de muertos y que debería guardar silencio. Gran aporte a la concordia nacional. Este muchacho se llama Biondi y es otro más que se tuitea encima.

En realidad, lo del vocero Biondi fue en respuesta a otro tuit, en este caso del expresidente Macri.

El Gato reapareció en un reportaje que no vio nadie y terminó tuiteando una foto de las marchas del jueves con un texto épico que decía “¡Libres!”. Muy emotivo y apropiado, pero para festejar la liberación de París y el final de la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. No, para esta situación ni para este momento.

Pero para entender eso, primero tenés que saber que en junio de 1940 los nazis ocuparon París, que Charles De Gaulle antes de ser un aeropuerto fue un general que en agosto de 1944 la liberó y que no se puede hacer política sin saber de memoria todo lo que pasó en el mundo y en la Argentina en los últimos 50 años. De hecho, si él y su “mejor equipo en 50 años” hubiesen tenido alguna idea al respecto jamás hubieran perdido la reelección contra Cristina. Era la política, nomás.

A los efectos de esta columna, todo este papelón colectivo se agradece. Suma un montón y facilita la tarea de entretener en momentos en que la situación se está poniendo cada vez más dificil.

Ni hablar que ayudaría muchísimo si se concretara el rumor periodístico de que Aníbal Fernández podría incoporarse al Gabinete. Ojalá. Nada sería mejor para esta página que el retorno de esa fuente inagotable de inspiración.

Yo sé que es mucho pedir, pero si también pudieran darle un ministerio a De Vido, sería perfecto. Y no quiero abusar pero sería genial que, en cuanto le desatornillen la tobillera, también le hagan un lugarcito a Boudou. Listo, prometo no pedir nada más.

Tiempos aciagos para la Humanidad. Ni hablar para los argentinos que ya la teníamos complicadísima antes del coronavirus.

Quién te dice, tal vez los giles seamos nosotros y nuestra dirigencia es tan genial que hace estas cosas para distraernos un poco frente a tanto sufrimiento. Sería otra manera de verlo.

Antes de cerrar, me quedó colgado un clasificado más.

Aviso clasificado 3: Se busca dirigente político responsable. Argentino nativo o por opción. O nórdico, no hay problema.