Plan económico plurianual con 3 ingredientes: inflación, inflación e inflación

0
144

Nota extraída de Infobae por Damián Di Pace

El problema de la suba de los precios en Argentina no solo es subestimado e ignorado sino que se ha acelerado fuertemente en los últimos 6 años 29 noviembre, 2021

Columna publicada originalmente en Infobae

Entre el plan económico plurianual y el acuerdo con el FMI están los argentinos que deberán pagar todos los costos post eleccionarios que deja la política. Me estoy refiriendo a la aceleración de la inflación en el primer semestre de 2022, corrección del tipo de cambio oficial, brecha cambiaria sin solución, ajuste de tarifas de servicios públicos, corrección de los precios relativos de diferentes bienes y servicios post congelamiento de precios, entre otros.

Al comparar el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) con la Canasta Básica Total (compuesta por la ampliación de la canasta básica al considerar bienes y servicios no alimentarios) y el nivel de alquileres, la nominalidad del crecimiento de los salarios no es suficiente para cubrir los costos de vida. Abajo mostramos gráficamente estas comparaciones en donde el deterioro del nivel del salario es considerable (recordemos que de cada 100 personas al menos 58 reciben un SMVM), el cual no es suficiente para cubrir los niveles básicos de una CBT (por adulto equivalente) y menos aún un alquiler en promedio (se tomó como referencia un alquiler con 2 ambientes en CABA).

Se puede hacer la misma dinámica si comparamos la CBT y el nivel de alquiler promedio, pero esta vez con las jubilaciones (haber mínimo): hay más de 6 millones de jubilados que se encuentran en el Sistema Previsional. Entonces, si hacemos el comparativos, podemos ver qué sucede lo mismo que con el SMVM; este ingreso sigue siendo insuficiente para cubrir un nivel mínimo de vida (abajo se encuentran representados numéricamente los valores de octubre 2012 al 2021).

De acuerdo a un informe de Ieral de la Fundación Mediterránea, los salarios reales privados se encuentran en su piso más bajo en más de 10 años. Su evolución se manifiesta oscilante y descendiente, respondiendo al juego entre las negociaciones laborales y la inflación que los erosiona. Hacia el interior del país, todas las provincias han padecido una caída de las remuneraciones reales donde Tucumán (-26%), Neuquén (-19%) y Corrientes (-19%) se encuentran entre las más perjudicada.

Si tomamos la evolución de las remuneraciones reales, en la última década hay una tendencia negativa producto de la erosión de una inflación en ascenso. Si vamos 9 años atrás observamos que el salario privado registrado en términos reales hoy es de $94.594 mientras que al primer trimestre de 2013 era de 114.423 pesos. Es decir, un deterioro real del 21% considerando el salario registrado privado y no el cuentapropista, el autónomo o el informal donde el deterioro ha sido mayor con doble carga impositiva: la tributaria y la inflacionaria.

A su vez, al comparar el primer semestre 2011 con el del año se observa que en todas las provincias la caída de los salarios reales del sector privado ha sido generalizada. A nivel nacional, la reducción fue del 10%, donde Tucumán (-26%), Neuquén (-19%) y Corrientes (-19%) se posicionaron entre las más afectadas. Mientras, Formosa (-7%), La Pampa (-7%) y CABA (-8%), resultaron las jurisdicciones que presentaron una menor caída del salario real privado.

El problema de la inflación en Argentina no solo es subestimado e ignorado sino que se ha acelerado fuertemente en los últimos 6 años. En términos comparados en los primero 22 meses de gobierno de Mauricio Macri la inflación acumulada fue del 61% mientras que Alberto Fernández en el mismo tiempo de gestión llevan una inflación acumulada del 100 por ciento. En términos comparados, la inflación acumulada de Macri para sus últimos 2 años de gobierno –de diciembre 2017 al mismo mes de 2019– fue del 126% y la perspectiva piso para el próximo año de gestión de Fernández es de 50%, pero si se corrigen todos los precios relativos de la economía pendientes podría ascender hasta 70 por ciento.

En el top 3 de los países con mayor inflación dentro del periodo 2015 al 2021 se encuentran: Venezuela con 39.576.457.451,5%, Argentina con 2.289% y Haití con el 116%, mientras que en el mismo período los países con menor inflación son: Ecuador, con 23,7%, El Salvador, con 10,8%; y Colombia con el 6,2 por ciento.

El ministro de Economía Martín Guzmán ha perdido fuerte credibilidad porque en el primer semestre, luego de equilibrar las cuentas fiscales y lograr reducir la inflación a 2,5%, en agosto de este año debió liberar el anhelo de la pauta inflacionaria del 29% ante el pedido político en contexto eleccionario de expandir el gasto público e incrementar el déficit fiscal vía emisión monetaria que está actuando y lo seguirá haciendo en los próximos meses sobre la variación de precios. Por otra parte, frente a las vísperas de la presentación del programa económico plurianual las metas previas de inflación del 33% y tipo de cambio oficial de $131 han quedado en solo un deseo del pasado.

A los argentinos les queda para el resto del 2021 y 2022 pagar, como habitualmente sucede, los costos del retraso de todos los precios relativos de la economía más los resultantes de los permanentes desequilibrios macroeconómicos. Todo sin plan económico desde hace 2 años y ahora con la promesa de contar con uno plurianual.

El economista y profesor alemán Wilhelm Röpke decía: “Contra la inflación la única actitud correcta es el rechazo resuelto y airado; la menor desviación de esta conducta está mal”. En Argentina la aceptamos, convivimos y nuestra única conducta contra la inflación es generar las condiciones para que siempre esté al alza en forma sostenida erosionando el ingreso de los argentinos, la falta de previsibilidad para las inversiones que ha generando cada vez más pobreza e indigencia.