Precios se disparan en mayo: crecen faltantes, la especulación y hay guerra entre empresarios

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La dinámica inflacionaria mantiene a los alimentos al tope de los incrementos, lo que se empieza a reflejar en el consumo masivo

Precios se disparan en mayo: crecen faltantes, la especulación y hay guerra entre empresarios

La vorágine inflacionaria excede a las remarcaciones de precios que, semana tras semana, los comerciantes -sean grandes o pequeños- deben poner en práctica no bien reciben las listas con las actualizaciones. Las subas constantes dieron lugar a otros planteos y prácticas. Incluso, a peleas entre los distintos protagonistas de la cadena comercial, que no quieren salir perjudicados en medio de la crisis.

«Si me aumentan un 15%, yo no puedo cumplir con el contrato. No puedo dejarles el espacio en la góndola si los productos se venderán menos. Van a quedar fuera de competencia». La advertencia corrió por cuenta de una cadena de supermercados a una de las mayores empresas de la alimentación.

Esa compañía líder es dueña de marcas de enlatados, fideos, mermeladas y galletitas. Su inserción es tan grande en el mercado que, para algunas cadenas supone entre 5% y 7% de la facturación total de los rubros alimentos y bebidas. En los autoservicios, ese porcentaje puede llegar al 8% o incluso el 10%.

El ida y vuelta entre el gerente comercial del fabricante de alimentos y el de la cadena de supermercados tiene que ver con una realidad: la constante alza de los precios empieza a dejar fuera de mercado algunos productos, que por las subas quedan lejos del alcance de los consumidores.

Los precios pegaron un nuevo salto en el comienzo de mayo.

Preocupación: los precios pegaron un nuevo salto en el comienzo de mayo.

Lácteos, con menos consumo

Un relevamiento del Movimiento CREA (productores agropecuarios) dio cuenta de que el volumen de ventas de leche cayó 3,3% a principio de año.

Una situación preocupante que se extiende a otros productos lácteos, que no son considerados de la canasta básica esencial como la leche. Pero cuyos ejemplos ayudan a entender gráficamente lo que está sucediendo con el consumo en los supermercados y en los comercios de barrio.

El caso de una leche chocolatada «Cindor» puede ser emblemático, pero detrás de ese ejemplo hay muchas más. La empresa fabricante se vio obligada a sacar una promoción especial para mejorar las ventas del producto: un litro se vendía a $212, pero con la «promo» descendió a unos $130, más cerca de lo que vale un litro de leche larga vida.

Lo mismo sucede con otros productos lácteos, como yogures y postres que, por los fuertes aumentos de precios, tienen una dramática caída en el nivel de consumo. Por eso es cada vez más habitual ver promociones (el segundo al 70% o rebajas ante el vencimiento cercano) en estos productos, que inevitablemente quedan en las heladeras de los súper.

Otros artículos que suelen entrar en ofertas para esta época son las cervezas y las bebidas saborizadas, que también registraron fuertes alzas de precios hasta hace un par de semanas, antes de que empezara a sentirse las temperaturas típicas del otoño.

Los lácteos, protagonistas

Los lácteos, protagonistas de una caída en el consumo.

Aumentos de precios imparables

Por fuera de aquella empresa líder comentada más arriba, que encabeza los aumentos de precios de este inicio de mes, con un 15% para la mayoría de sus productos, lo cierto es que la mayoría de las compañías de la alimentación sacaron nuevas listas con remarcaciones.

En promedio, las subas fueron de entre 5% y 6%. Lo mismo con las bebidas gaseosas de primera marca.

También existe otra modalidad, no tan visible para los ojos menos entrenados. Consiste en la quita de bonificaciones y otros beneficios, que las empresas fabricantes les hacen a sus clientes supermercados, mayoristas y autoservicios.

Algunas fábricas van por esa estrategia para no entrar en el radar de la oficina de Comercio Interior, que tiene un acuerdo de precios sobre algunos productos.

Los precios siguen en aumento tanto en supermercados como en autoservicios de cercanía.

Los precios siguen en aumento tanto en supermercados como en autoservicios de cercanía.

A la espera del dato de inflación

Dentro de una semana, cuando el INDEC divulgue la inflación de abril, el dato tendrá seguramente un impacto político y otro económico.

En medio de la crisis en el oficialismo y la pelea entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández, un índice que otra vez quede cerca del 6% mensual será un golpe para el ministro Martín Guzmán.

También podría implicar un nuevo ajuste de la tasa de interés, por parte del Banco Central. Una medida que rechaza la vicepresidenta, dado su impacto en la actividad de las empresas.

El FMI quiere que el BCRA vuelva a elevar las tasas de interés. Hay mucha preocupación por la dinámica inflacionaria, que deja a la autoridad monetaria «corriendo desde atrás».

El Fondo, además, busca que baje la brecha entre el dólar oficial y el MEP y el contado con liqui, que sería la manera de convencer a los inversores de que la mejor alternativa sería apostar por el «carry trade» antes de la dolarización.

La guerra contra la inflación, complicada para e Gobierno.

La «guerra contra la inflación», complicada para e Gobierno.

¿Precios altos y consumo en rojo?

Por ahora, el consumo masivo resistió la aceleración inflacionaria. Pero, ¿hasta cuándo acompañará, si se tiene en cuenta que los ingresos de la población quedan retrasados contra la inflación, que ya corre prácticamente al 60% interanual?

Algunos datos llaman la atención: uno de cada cuatro pesos que facturan los supermercados en los rubros de alimentos, bebidas y artículos de limpieza e higiene personal pertenece a productos que están incluidos en el programa «Precios Cuidados«.

Históricamente, el peso de «Precios Cuidados» sobre el total de ventas de las grandes cadenas nunca superó el 10%. Ese fue el máximo. La dinámica cambió a partir de la pandemia, y más precisamente desde que el Gobierno primero congeló y luego liberó los «Precios Máximos». Te puede interesar

En este contexto, no sería sorpresivo que la tendencia se revierta. Es lo que empezaron a notar algunos comerciantes, que observan una recaída en las ventas de carne y también de leche, dos artículos clave de la canasta básica.