martes, junio 25

Qué se dijeron cara a cara Alberto Fernández y Sergio Massa

0
170

Nota extraída de Clarín por Marcelo Bonelli

El ministro de Economía lo acusó de querer “desflecar” su gestión y el Presidente le dijo que “ve fantasmas”. Uno va a buscar oxígeno a Estados Unidos y el otro, apoyo extra del Tesoro.

Peleas. Reproches. Internas. Traiciones. Operaciones. Nerviosismo. Todo ese clima se vive en la Casa Rosada y refleja la inquietud por la delicada situación económica argentina.

Cristina destrata a Alberto y -en la intimidad– se refiere al Presidente como “un pelotudo”. Alberto habla de los “desequilibrios” en la psiquis de la vicepresidente y repite que le va a dar partida de defunción al kirchnerismo.

Los ministros ya no esconden las peleas. Aníbal Fernández desprecia en público a Máximo Kirchner y bombardea a Axel Kicillof. Kelly Olmos desautoriza a Wado de Pedro.

Los delirantes enfrentamientos se reflejan en una cuestión: la pésima gestión, el mal gobierno y los serios problemas de gobernabilidad de la Casa Rosada.

La cuestión pone -aún más- al rojo vivo los graves problemas de la economía y su principal urgencia: la ausencia de dólares y el crucial faltante de US$ 20.000 millones. Es un 20% de las exportaciones anuales.

La inoperancia oficial condiciona todo y hasta produce hechos delirantes. Hace unas semanas un funcionario elevó un memo secreto a la Jefatura de Gabinete y a Sergio Massa.

Se trata de un secretario de Estado con sólidos vínculos con gobernadores y -evidentemente- amante de la literatura fantástica de América Latina.

En su texto sugería contratar aviones rusos para que lancen una batería de “misiles de yodo” al cielo. Según este febril funcionario esos misiles iban a provocar lluvias en la Argentina.

El dislate obviamente no prosperó. La situación real es difícil porque condiciona el dólar y mantiene abierta la especulación sobre una eventual devaluación.

Un informe secreto de CIARA, la Cámara de la Industria Aceitera, concluye: bajaron 70% los viajes de camiones que transportan granos y el ingreso de divisas en marzo fue un tercio de lo normal. Para las cerealeras la faltante será peor: US$ 22.000 millones.

Las medidas de esta semana -a un alto costo- buscan ganar tiempoClarín confirmó que existen negociaciones herméticas, para intentar tener un apoyo extra del Tesoro de EE.UU.

Jorge Argüello y Massa sondean la posibilidad en la Casa Blanca. En Wall Street insisten que para ese objetivo es crucial la reunión Joe Biden–Alberto.

En EE.UU. quieren darle oxígeno político para que Alberto termine su mandato.

Pero Argentina necesita billetes. El pedido de un préstamo adicional podría canalizarse a través del FMI.

La negociación no es fácil. EEUU. está cansado de los desvaríos de Alberto y los desplantes de Cristina. Ya el Tesoro tuvo un gesto duro hacia ambos cuando en marzo del 2022 la directora de EE.UU. Elizabeth Shortino se abstuvo cuando el FMI aprobó el acuerdo con Argentina. Por ahora Sergio Massa quiere compensar los dólares genuinos con préstamos internacionales. Se explora una ayuda de Brasil.

En Panamá obtuvo apoyo del BID con desembolsos de libre disponibilidad por US$ 1.000 millones.

El durísimo cruce

Pero la misión terminó en un escándalo interno: fue terrible el contrapunto que tuvo el ministro a su regreso, el domingo con Alberto Fernández. Ambos alzaron la voz y se dijeron de todo. Palabrotas y duros pases de factura.

Massa reprocho : “Yo me jugué por vos y ahora los tuyos hacen operaciones baratas contra mí”. Alberto respondió: “Sólo ves fantasmas por todos lados” .Fue ahí cuando Massa a viva voz tocó un tema delicado. “Alberto no te olvides nunca que yo podría haberme quedado en la Cámara de Diputados”, dijo. Y cerró con dureza: “Tranquilo esperando la Asamblea Legislativa , porque tu gobierno se estaba cayendo”.

Fernández se molestó por el recuerdo y contraatacó: “Delirás, nadie opera contra vos”. Fue después de que Massa acusara a cuatro “albertistas” desflecar su gestión. En la lista estarían Daniel Scioli, Santiago Cafiero. Miguel Pesce y Antonio Aracre, el flamante jefe de asesores del Presidente.

Al final, Alberto intentó recomponer con su ministro. Le pidió que bajen los decibeles y que cierren la boca.

Aracre habría alentado la discusión sobre la política cambiaria porque él propicia un desdoblamiento oficial y lo ventiló en el mercado.

Se trata de una idea que tiene desde que era mandamás en la cerealera china Syngenta. La cuestión abrió un debate interno en la Casa Rosada y eso se conoció en todo el mercado.

Hubo versiones de todo tipo. Miguel Pesce reaccionó rápido y le avisó a Alberto que renunciaba si avanzaba en esa propuesta.

La cuestión calentó el mercado. Exactamente cuando Massa intentaba dar señales de que no devaluaría.

El cuestionado “festival de bonos” de esta semana, incluye esa implícita definición. El toqueteo a los bonos se hace porque Massa no quiere tocar el tipo de cambio oficial.

También fue una respuesta directa a Aracre: tampoco habrá desdoblamiento.

Ahora Massa negocia con las cerealeras para abril un dólar Soja III.

La propuesta es seguir con el “Plan Aguantar”. En Economía dicen que los bancos apoyan. No los une el amor sino el espanto, porque un derrape oficial licuaría el patrimonio de los banqueros.

Pero lo peor del paquete es el mensaje implícito que pueden tener las medidas. Que el mercado interprete que se rasca la olla con una medida extrema porque la situación está peor a lo que todos creen.

Hasta ahora no ocurrió. Los dólares pararon de subir y algunos bajaron. Los bonos siguen en caída. Pero la oposición no perdonó y acusó a Massa de sacarle el dinero a los jubilados y a los bancos de tener multiganancias. Coinciden con algunos “gurkas” de Cristina.

El miércoles la reunión entre Massa y los banqueros fue heavy.

Los financistas dijeron que iban a acompañar, pero hablaron de los desequilibrios, cambios en las reglas de juego y el riesgo de que las medidas se interpreten como una “acción desesperada”. Estaban Alejandro Butti Pablo, León, Carmen Morillo y Jorge Brito, nuevo capo del Macro.

Massa acusó al “mercado” de propiciar una devaluación y de aprovechar la debilidad del BCRA para que “todo nos explote”. Después, desafiante, preguntó: “¿Quieren seguir apostando a la devaluación? Si quieren batalla ahora los voy a enfrentar con un fondo para intervenir de US$ 35.000 millones”.

Los banqueros están preocupados por la situación. Encima, Juntos los acusa de obtener “maxiganancias.” La ofensiva contra Edesur también enrareció el clima. La firma no enfrentó con eficiencia la inusual ola de calor. Sus directivos afirman que el Gobierno está “sobreactuando” la ofensiva: la edulcorada intervención no tiene capacidad operativa y fue una exageración política del ENRE el pedido para prohibir salir del país a sus directivos. Las acciones intentan complacer a Cristina, Máximo y Axel: el trío quería un show mayor con la estatización.

La eléctrica está en proceso de venta y ya el Santander como banco agente inició la operación.

ENEL pretende cobrar US$ 189 millones y los italianos acusan al gobierno de intentar devaluar el precio de venta.

En la política se insiste que atrás de ese negocio estarían dos grupos vinculados a la Casa Rosada: el Grupo Olmos y Fabián De Sousa. Pero el volumen del negocio los excede totalmente y habría una secreta y fuerte tercer oferta: un consorcio integrado por Nicky Caputo, y el centroamericano Rolando González Buster.

Los vinculó la lobista Doris Capurro, de paso oscuro en la YPF estatal. La cuestión no está aún cerrada: también pelean por el futuro control del estratégico Chocón.