Reestructuración de deuda: Wall Street quita a la Argentina de la lista de países con acceso al crédito

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En un escenario de bajas tasas de interés y grandes paquetes de estímulo fiscal para mitigar los efectos de la pandemia, América Latina se ha vuelto atractiva para los inversores internacionales

Puntos a considerar en materia financiera. Gobiernos y empresas, como también muchas familias, se han endeudado para hacer frente a la peor crisis económica global de las últimas décadas.

Algunos lo han hecho porque la situación es apremiante. Pero otros, están aprovechando esta época de “dinero barato” gracias a las bajas tasas de interés que hay a nivel global y los ríos de dólares que corren por todas partes.

Los gobiernos -a través de la emisión de bonos soberanos- se han endeudado para solventar el gigantesco gasto fiscal provocado por la pandemia, mientras que algunas de las mayores empresas que operan en el mundo se han visto beneficiadas con la racha de dinero fácil.

En la jerga económica se habla de “emitir deuda”, cuando sales a los mercados a conseguir financiamiento. Y lo que hacen los grandes inversores internacionales es comprarte esa deuda.

A diferencia de los países ricos, América Latina se ha vuelto atractiva para los grandes fondos de inversión porque ofrece intereses más altos en relación al resto del mundo.

Esa es la razón fundamental que explica el constante flujo de capital privado hacia la región en medio de la crisis. Y la mayor parte de ese flujo proviene de inversores en Wall Street.

Sin embargo, existen dos países que se encuentran con dificultades para recibir dinero de estos inversores. Uno de ellos es Ecuador. El país que dirige actualmente Lenin Moreno se encuentra en plena ebullición por numerosos escándalos de corrupción y una deuda pública difícil de contrarrestar sin daños colaterales.

El otro país es Argentina. Según las predicciones de la calificadora de riesgo más importante del planeta, Moody’s, Argentina será el país con menor crecimiento de todo el G20 durante el 2021 y, sin lugar a dudas, el que más lento recupere vitalidad en su economía. No sólo ello, sino que además fue el que más sufrió el impacto de la pandemia en términos económicos.