domingo, marzo 3

Se va perfilando el plan Caputo en medio de la disparada de precios y la apuesta al dólar único

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Nota extraída de Clarín por Daniel Fernández Canedo

Déficit cero en 2024 y un dólar que podría ser el equivalente al tipo de cambio exportador.La clave será la credibilidad que despierten los anuncios a partir del 10 de diciembre.

El final del gobierno de Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa en materia inflacionaria es a toda orquesta.

La fórmula cambiaria que le permite a los exportadores liquidar 50% al dólar mayorista ($ 363) y el resto al contado con liquidación de $ 843 actuó de señal de largada para otro salto de los precios de la canasta alimenticia en el tramo final de un gobierno que hizo de la inyección de pesos para alentar el consumo la base de su campaña electoral.

La suba de la canasta de alimentos habría llegado a 14% en noviembre y la perspectiva de que el plan del nuevo gobierno que arrancará el 10 de diciembre contemple una devaluación y un ajuste de las tarifas de los servicios públicos reforzaron la carrera de los aumentos preventivos.

De una charla de los economistas Federico Furiase y Martín Vauthier en el banco Comafi, consignada por Florencia Donovan en La Nación, surgieron los lineamientos más concretos sobre el plan que tiene en gestación Luis «Toto» Caputo, futuro ministro de Economía según lo anunció el Presidente electo, Javier Milei.

Los dos economistas de la consultora Anker, cuyo titular es Caputo, pusieron sobre la mesa dos claves del plan que viene.

Alcanzar un déficit fiscal cero en 2024 para avanzar hacia un superávit primario (sin contemplar los intereses de la deuda pública) equivalente a 2% del PBI en 2025 fue el anuncio fiscal más destacado.

Consideraron que el 80% del recorte de los gastos necesarios para alcanzar esas metas se pueden realizar sin la necesidad de que el Congreso lo apruebe.

Según dos de los asistentes, revelaron que habían consultado a Hernán Lacunza, exministro de Mauricio Macri, sobre la poda de gastos y dieron la sensación de que falta mucho para definir los números finos.

Opinaron que los gobernadores deben ser «socios» en el ajuste fiscal, pero no avanzaron en definir los beneficios para las arcas provinciales de formar parte de ese club.

El boceto del plan Caputo se nota encarrilado en los anuncios de Javier Milei respecto de ir rápido a intentar un superávit de las cuentas públicas para, a su vez, cortar la necesidad de emitir para cubrir el rojo fiscal.

Furiase y Vauthier también hablaron del nivel que debería tener de arranque el dólar oficial en su camino a lo que se supone será un tipo de cambio único.

Las señales cambiarias coincidieron con las que vienen emitiendo los mercados en el sentido de que la posibilidad de una dolarización total de la economía, que impulsó Milei en la campaña, no forma parte del futuro cercano.

Faltan dólares para un ensayo dolarizador y más aún porque lo que quedó después del viaje del Presidente electo y el futuro ministro a los EE.UU. es que obtuvieron una buena recepción del gobierno y del FMI, pero plata para la Argentina, por ahora, no hay.

Sobre los US$ 15.000 millones que estaría buscando Caputo para ayudar al desarme de las Leliqs del Banco Central (uno de los temas que preocupan a Milei) un informe de Marina dal Poggetto sostiene que «posiblemente incluya US$ 3.000 millones de bancos extranjeros, la activación pendiente por US$ 1.500 millones del swap de China y un esquema de licitación de deuda en dólares» para firmas multinacionales que tienen pendiente el pago de importaciones.

La segunda clave de la charla de los allegados a Caputo fue, sin duda, la referida al tipo de cambio de arranque y al levantamiento del cepo cambiario que será gradual.

Consideraron que el tipo de cambio de exportación actual del orden de los $ 630 es «adecuado» y que ir al dólar blue llevaría a reconocer una inflación mayor a la real.

Fijar el tipo de cambio de arranque de los planes económicos es el dilema más serio que tiene toda gestión económica: si es muy alto puede ayudar a una nueva ronda de aumento de precios y, si es considerado bajo, puede quedar rápidamente atrasado.

Sobre eso Dal Poggetto dice que se bosqueja «una devaluación acotada (no debería ser menor al dólar de exportación 50%/50% de hoy) que ronda $ 660 más el devengamiento de la inflación de las últimas semanas» y se pregunta si el dólar de arranque de Milei será $ 750.

Tal vez, sea a partir de ese supuesto que el dólar blue haya terminado la semana en $ 935, un 15% abajo de los $ 1.100 del 23 de octubre.

La expectativa de un salto cambiario exagerado al calor de un proyecto de dolarización inminente se diluyó.

Ahora habrá que esperar a la credibilidad que despierten los anuncios en materia fiscal del gobierno entrante para comprobar si un dólar oficial apuntando a ser único de $ 750 logra estabilizar la cadena de los precios que hace meses está rota.