sábado, noviembre 28

Seis señales que indican que tenés que cambiar cosas de tu dieta

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Existen hábitos alimentarios incorrectos que pueden generar cambios en la piel, el pelo y nuestro estado de ánimo, entre otros

El seguimiento de una dieta inadecuada para el organismo no solo se refleja en no cumplir los objetivos en cuanto al peso sino que pueden surgir otros síntomas. Cuando algo no funciona, el cuerpo se encarga de comunicárnoslo a través de una serie de señales.

Para aprender a identificar los mensajes del cuerpo -que suelen ser a largo plazo-, el cual pide a gritos un cambio urgente de alimentación, prestá atención a estas alteraciones relacionadas con la ingesta.

1. Cansancio constante

Puede ser consecuencia del consumo diario de carbohidratos y azúcares. Y es que aunque su función sea la de proporcionar energía, su efecto pasa rápidamente dejando una sensación de agotamiento difícil. La solución es reducir el consumo de pasta, arroz blanco o productos procesados y sustituirlos por fruta y frutos secos. Por otro lado, consumir menos variedad de alimentos y no llevar a cabo una dieta sana, equilibrada y heterogénea puede devenir en un mal descanso.

2. Cuidado con el cabello

La alimentación y el estado del pelo están muy relacionados. De hecho, la pérdida inexplicable del mismo puede ser fruto de un déficit de calorías y proteínas. Un adulto debe ingerir, como mínimo, 0,8 gramos diarios de proteína -presente en alimentos de consumo habitual como lentejas, salmón, huevo, frutos secos o los vegetales de hoja verde-. Si no es así, corre el riesgo de caerse y romperse con mayor facilidad; además de lucir menos lustroso. La falta de ácido fólico, hierro o vitamina E también puede estar detrás de este síntoma.

3. ¿Depresión o falta de nutrientes?

Para mantener la energía durante toda la jornada y un nivel de azúcar en sangre adecuado, es fundamental ingerir las suficientes calorías. Si a esta carencia sumamos la falta de carbohidratos, el individuo experimentará un cambio en su estado de ánimo, pudiendo sufrir incluso algunos de los síntomas propios de la depresión. Y es que este compuesto participa en la producción de serotonina, cuya reducción implica la aparición de sentimientos como la tristeza, la desconfianza o la ansiedad.

4. Orinar a menudo

El consumo abundante de agua no se encuentra detrás de esta práctica, sino una dieta con demasiado azúcar. Si los niveles de glucosa son muy altos, estos dañan los vasos sanguíneos que residen en los riñones y que, finalmente, provocan una necesidad casi constante de orinar. Por lo tanto, es importante reducir el consumo de azúcar.

5. Piel seca y apagada

La piel es un fiel reflejo de lo que ocurre en nuestro interior. La falta de ácidos grasos y vitaminas C y E provoca que se torne grasienta y aparezcan los granitos. Además, una correcta hidratación consigue que esta conserve la luminosidad y la elasticidad que tanto buscamos en los productos de cosmética. El efecto contrario también puede ser una piel escamada y de tacto áspero.

6. Siempre helado

Las dietas bajas en hidratos de carbono tienen un efecto negativo sobre la tiroides, una glándula que segrega hormonas que influyen en el metabolismo, el crecimiento y la temperatura corporal. Así, un mal funcionamiento de la misma provoca que el individuo siempre tenga frío. Para solucionarlo, incluir los carbohidratos más complejos como, por ejemplo, pasta o el pan integral. Eso sí, nunca en exceso. La falta de carbohidratos también incide directamente en el olor que despide la boca. La quema de grasa que realiza el cuerpo despide ciertos químicos que son los que determinan el aliento. Si estos apenas tienen presencia en la dieta, ese aroma podría cambiar drásticamente

Fuente: Alimente