jueves, febrero 29

Sergio Massa, Malena Galmarini y un lema que se repite: “El Estado son ellos”

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Nota extraída de TN por Carlos Pagni

En la Argentina, hay un estilo de utilización de los fondos y bienes públicos para incidir en los votos que es común a toda la política.

Toda esta secuencia electoral que estamos viviendo está dominada por un dato central en las provincias, en las encuestas: es una crisis de representación, un desapego de la gente respecto de la oferta política, mezclado con el desencanto que tiene que ver con la economía. Sentimientos de defraudación de los votantes respecto de los políticos que se postulan.

Este es el clima que envuelve este año a las elecciones y se manifiesta también en las encuestas. Quienes consumen encuestas en los distintos organismos de campaña, dicen “estamos a ciegas, porque en realidad, habla el 30% de la gente y el otro 70% está en penumbras, no sabemos qué piensa”. Este sentimiento se alimenta de muchos detalles, de muchas prácticas, de un estilo de vida político.

Hay democracias como la brasileña -no hablo de democracias nórdicas- que tienen determinadas reglas que garantizan cierta calidad para el proceso electoral. Por ejemplo, un funcionario no puede ejercer su cargo y ser candidato al mismo tiempo, cuando empieza la campaña, tiene que renunciar a su función pública, no puede realizar inauguraciones y, mucho menos, servirse de los recursos del Estado.

En otras democracias, los funcionarios renuncian cuando comienza su campaña electoral. (Foto: REUTERS/Agustin Marcarian)
En otras democracias, los funcionarios renuncian cuando comienza su campaña electoral. (Foto: REUTERS/Agustin Marcarian)

En la Argentina, no hemos llegado a ese nivel de evolución al que llegaron los brasileños. No obstante, hay un estilo de utilización de los fondos públicos, de los bienes del Estado, de la función pública para incidir en los votos que es común a toda la política. Dentro de ese paisaje, ya de por sí deprimente, hay casos que son todavía más aberrantes y vamos a hablar de uno: el de los Massa, Sergio Massa y Malena Galmarini. A través de estas anécdotas, vamos a entender muy claramente por qué Massa prefiere pagar el costo de ser ministro de esta economía tan ruin antes que renunciar para ser candidato solamente.

Primer episodio: una resolución que pasa, casi sin que nadie la vea, por el boletín oficial. Una cantidad de argumentos legales en el borde de la ley que buscan la cláusula de la cláusula de la cláusula para que, por una pirueta impositiva, Sergio le pase a Malena hasta $72.000 millones adicionales para gastar en AySa durante el ejercicio de 2023. En efectivo, para gastar ahora, $33.000 millones. Donación del ministerio de Economía a AySa, una empresa de servicios públicos altamente deficitaria.

El ministerio de Economía aprobó hasta $72.000 millones adicionales para gastar en AySa durante el ejercicio de 2023. (Foto: NA)
El ministerio de Economía aprobó hasta $72.000 millones adicionales para gastar en AySa durante el ejercicio de 2023. (Foto: NA)

Segundo ejemplo, Massa viaja a Córdoba en un auto lujoso. Esto lo describe el periodista @gonziber en X (lo que era Twitter), detectó que el ministerio de Economía le alquiló este auto a una empresa de Salta que se constituyó en proveedora del Estado en 2021. ¿Saben cuánto nos sale a nosotros por mes ese auto? $15.000.000. Son 18 autos que alquila el ministerio de Economía a una cifra sideral y que se usan para la campaña del ministro candidato.

Si queremos ir al extremo de la utilización de fondos del Estado, como si fueran fondos privados, podemos recordar esta entrevista que le hacen a Malena Galmarini en la que habla de su función de presidenta de AySa en Tigre, donde ella es candidata a intendente:

Uno siempre tiene su corazoncito en el lugar en el que vive. Además, tanto Ubieto, como Sergio, como la actual administración, debíamos el agua y las cloacas y siempre un poco más, puse más el ojo, más el corazón y un poco más de recursos, pero también es cierto que Tigre había quedado con toda la estructura primaria.

Es decir, es candidata en Tigre y, abiertamente, cuenta que puso más el corazón, “puse más recursos en Tigre. ¿Por qué? Porque soy de Tigre”. Hay que explicarles esto a los que no tienen la dicha de ser de Tigre y tienen la desgracia de no tener cloacas. Luis XIV decía “el Estado soy yo”; tendríamos que decir, “el Estado son ellos”