Sigue el escándalo por las visitas a Olivos: el presidente festejó fin de año en un evento con 72 dirigentes K

0
103
“Aquellos que vulneren esta medida, tendrán que rendir cuentas ante la ley”, había amenazado el presidente, pero la ley no rige para todos igual Las fichas de ingreso a la Quinta de Olivos no sólo revelaron la fiesta cumpleaños del presidente: durante el mes de diciembre, mientras Alberto Fernández exigía en sus numerosas cadenas nacionales que las reuniones de fin de año no superen las diez personas para cuidarnos del avance del coronavirus, él organizó una fiesta con 72 invitados.

“Aquellos que vulneren esta medida, tendrán que rendir cuentas ante la ley”, había amenazado el presidente, pero la ley no rige para todos igual. “Podemos recuperar 11 por ciento de caída de la economía, el aumento de la pobreza y de la desocupación. Lo que no se puede recuperar es una vida. Es una falta dicotomía, un dilema falso”, también aseguró.

Mientras las familias se encontraban programando las fiestas de fin de año, tratando de coordinar cómo llevarlas adelante sin reunir a más de diez personas bajo el peso de la vigilancia estatal y la amenaza de costosas multas y causas penales, el presidente Alberto Fernández organizó un evento para 72 personas en el quincho de la Quinta de Olivos.

Según informó Real Politik, este fue llevado adelante el 30 de diciembre por la tarde, con la presencia de la crema y nata del kirchnerismo nacional. Cristina Álvarez, Gabriela Cerruti, Mónica Macha, Gisela Marziotta, Nicolás Rodriguez Saá, Rodolfo Tailhade, Hugo Yasky, Facundo Moyano, Mónica Macha, Ramiro Gutiérrez, Gabriela Estévez, Gabriela Cerruti, Claudia Bernazza y hasta el propio ministro de Justicia de la Nación, Martín Soria, se apersonaron en Olivos para el brindis.

Las normas impuestas por el gobierno nacional parecieran tener poco y nada que ver con algún criterio sanitario. El simple hecho de que los funcionarios nacionales que regresan del exterior no tengan que hacer la correspondiente cuarentena es tan sólo un ejemplo más de tantos. Resulta imposible encontrar el manual epidemiológico que asegure que un político no contagia coronavirus, del mismo modo que cualquier otro ser humano. Sin embargo, una vez más, las normas parecieran no aplicar a la clase política.