Sufre la “vieja guardia” albertista, gran perdedora tras el desembarco de La Cámpora en el PJ porteño

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La reciente renovación de autoridades en el PJ porteño dejó al desnudo la caída en desgracia de un puñado de históricos compañeros del Presidente, que quedaron totalmente relegados; el caso Lammens y la candidatura que nunca fue Semanas atrás, con el acuerdo de lista única en el PJ porteño, se comenzó a delinear el mapa político en la Ciudad de Buenos Aires. El Partido Justicialista de la Capital Federal terminó de acomodar nombres de cara a las elecciones internas y estos reacomodamientos consolidaron una victoria para La Cámpora y dejaron malheridos a integrantes de la vieja guardia albertista.

Mariano Recalde, referente de La Cámpora y senador nacional, será el nuevo presidente del peronismo en la Ciudad de Buenos Aires y será acompañado por la legisladora María Rosa Muiños, esposa del histórico Juan Manuel Olmos, ex presidente del PJ entre 2008 y 2011, y un hombre muy cercano a Alberto Fernández.

Por su parte, Víctor Santa María, actual titular del PJ en la Ciudad, pasará a ocupar el cargo que Recalde deja vacante en el Consejo metropolitano.

Si bien en lo formal el nombre de Muiños fue incluido como un “favor” al jefe de Estado -recordemos que Olmos es jefe de Asesores del Presidente- el recambio de nombres es un claro triunfo del ala cristinista, representada en La Cámpora, y una derrota para los históricos integrantes del PJ porteño.

La vieja guardia peronista de la Ciudad quedó rezagada a un segundo plano. “Esos sí que no vuelven más, los acaban de jubilar los pibes de Máximo”, comentó con sorna a este medio un integrante del PJ de la Capital Federal, que vivió de cerca las negociaciones que terminaron con Recalde a la cabeza.

Los integrantes de esta “vieja guardia” albertista pueden resumirse en una sola imagen, que quedó como registro de una cena “de amigos” a la que convocó el Presidente en la Quinta de Olivos, en abril del 2020. Entre ellos, destacan el diputado Eduardo Valdés, el embajador en Estados Unidos, Jorge Argüello, el Secretario de Culto, Guillermo Olivieri, el embajador en Uruguay, Alberto Iribarne, y el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello.

Todos ellos comenzaron ganando poder en la Legislatura porteña y se hicieron fuertes negociando con Aníbal Ibarra. Allí despuntaba también Diego Kravetz, quien en los últimos años logró reinventarse combatiendo la inseguridad en un distrito caliente como es Lanús, de la mano de Néstor Grindetti.

“A Vitobello Argüello, Valdés, Olivieri e Iribarne los están velando políticamente. La Cámpora los terminó de correr después de más de tres décadas. Eran los jóvenes brillantes de Carlos Grosso, pero hoy ya no son dueños ni de su propia casa”, confió a NEXOFIN un integrante de peso en el PJ porteño.

Con este recambio quedaron aún más postergados nombres como los de la legisladora Gabriela Cerruti y Carlos Heller, quienes supieron tener peso interno en el peronismo de la Ciudad.

Lammens, el candidato de Alberto que no fue

Los recientes movimientos en el PJ porteño no tuvieron a los albertistas históricos como únicos derrotados. Otro de los grandes perdedores fue el ministro de Deportes y Turismo, Matías Lammens.

La candidatura como jefe de Gobierno porteño de Lammens en 2023 había sido plantada, desde un comienzo, por Alberto Fernández. Sin embargo, la intentona dejó heridos tanto en el propio PJ histórico -donde militan los viejos compañeros de ruta de Alberto- como en La Cámpora. Había sido una de las pocas condiciones que había puesto el Presidente en su distrito, pero aún así pudo hacerla cumplir.

La elección de Alberto Fernández sobre Lammens tuvo dos motivos fundamentales. En primer lugar, porque su figura le permitía captar financiamiento para la campaña -sin ir más lejos, Lammens es el “ministro más rico” de Alberto y tiene conexión desde San Lorenzo con importantes financistas-. En segundo lugar, porque Fernández no quería construir un monstruo en Capital Federal que, a futuro, le compitiera a nivel nacional, por lo que optó por la figura del ex presidente del “Cuervo”, quien no tiene despliegue territorial y carece de estructura partidaria -muestra de esto último fue su intento de rodearse con ibarristas residuales del Frente Grande, liderados por Vilma Ibarra.

La falta de apoyo que cosechó Lammens terminó por derrumbar el sueño del ministro, quien semanas atrás había reconocido en una entrevista sus intenciones de competir como sucesor de Horacio Rodríguez Larreta. Cada día que pasa, el sueño del funcionario se diluye aún más, ante la falta de adherentes internos.