Sufren las reservas del BCRA: Guzmán chequea el pronóstico ante advertencias por una sequía como la del 2018

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Los empresarios del agro advierten que hay buena parte del área sembrada bajo riesgo de perderse ante la falta de lluvias; ¿cómo impactaría esto en las ya debilitadas arcas del BCRA?

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) sigue de cerca el pronóstico meteorológico. La afirmación surge de un propio director del organismo regulador que reconoció ante NEXOFIN que la sequía es uno de los factores que más preocupa a los jerarcas del BCRA.

Uno de los principales aliados en el intento por engrosar las reservas de la entidad fueron los exportadores del sector agro. Los números hablan por sí solos: en 2021 cerró con la harina de soja siendo el principal motor exportador argentino, representando un 14,2% del total. De cerca lo sigue el maíz, que con un 11% de peso en las exportaciones del país, fue el segundo producto más exportado el año pasado. Además, según el INDEC, el tercer lugar quedó en manos del del aceite de soja, con un 6,9% de peso específico.

Esto demuestra la gran dependencia que tienen las exportaciones argentinas del sector agro. Sin embargo, en las últimas semanas, señales de alerta climática preocuparon a los empresarios del sector y, por crelación transitiva, al Gobierno y al Banco Central.

Tras un fin de año positivo, que permitió alcanzar un récord en la producción de trigo, se precisan lluvias abundantes en el verano para que las estimaciones sobre las cantidades a cosechar se mantengan. “En la última semanal los ingenieros coinciden en que el panorama dio un vuelco y da miedo ver el estado actual de los lotes. Hay 25% del maíz regular a malo y 15% de la soja de primera regular”, dijeron desde la Bolsa de Comercio de Rosario la semana pasada.

Según estimaciones realizadas por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el horizonte productivo de la soja se colocaría entre 40 y 41 millones de toneladas, unos cinco millones menos que la proyección inicial de la campaña gruesa 21/22. En tanto que en el maíz proveen una caída de productividad superior al 10%.

El fantasma del 2018

Consultado por La Nación, Cristian Russo, jefe de estimaciones de la BCR argumentóque esta campaña tiene en común con la del 2017/2018 el efecto Niña sobre Niña. “Lamentablemente, este patrón de Niña sobre Niña golpea en los rindes y vamos a estar sacando una reducción en maíz que va a ser, casi diría, mayor que la que estábamos estimando en enero de 2018″, dijo.

Entre los empresarios ven un escenario similar al del 2018. Así lo explicó Gustavo Grobocopatel en diálogo con el Canal de la Ciudad: “Vamos a tener menos producción y hasta que no llueva no sabemos cuánto va a ser. Probablemente, va a ser compensada parcialmente por el aumento de los precios, pero nunca es suficiente. Así que estamos en un momento complicado y con mucha incertidumbre que se suman a otras propias de lo que pasa en el país y en el sector”.

Un dato preocupante que se suma a este escenario es la falta de respuestas por parte del Gobierno Nacional ante esta difícil situación. Por ejemplo, la Ley de Emergencia Agropecuaria dispone apenas $ 500 millones; es decir, el 0,03% de la cosecha de soja prevista para 2022.