viernes, marzo 1

Tras la dolarización, desde el sector de Milei llega otra idea polémica: bajar tasas para desarmar «bomba» de Leliqs

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Carlos Rodríguez, ex viceministro de economía y jefe de asesores de Milei, defiende la tesis de que se puede bajar la tasa sin provocar caos cambiario

Tras la dolarización, desde el sector de Milei llega otra idea polémica: bajar tasas para desarmar "bomba" de Leliqs

Después del revuelo causado por la propuesta de la dolarización completa de la economía, desde el sector político que orienta Javier Milei aparece otra propuesta polémica: para terminar con el problema de la «bomba de Leliqs», bajar las tasas de interés. Es una medida que no sólo va en el sentido absolutamente inverso al que impulsa el Gobierno, sino que además es vista con temor por los más ortodoxos del mercado, que ven el riesgo de una inmediata corrida cambiaria.

La propuesta fue hecha pública por Carlos Rodríguez, el ex viceministro de economía de la etapa menemista que ahora coordina al equipo de asesores de Milei.

«Pagan sobre el dinero una tasa de 154%, emitiendo más dinero (Leliqs) ¿Cómo no van a tener una tasa de inflación de 114%? Los últimos 12 meses el stock de Leliqs creció más de 150%. La tasa de remuneración de las Leliqs es el principal determinante de la inflación. Para bajar la inflación hay que bajar la tasa de interés de las Leliqs, explicando bien para que no haya corrida. Y no emitir», argumentó Rodríguez.

El asesor del candidato «libertario» admitió que puede haber un efecto de alza del dólar, pero confía en que se tratará de corto plazo y que luego se revertirá, en un típico reflejo de «overshooting». Y dio detalles con cifras sobre la propuesta: la baja inicial de la tasa de interés sería hasta el escalón de 100%, y luego seguiría una evolución paralela con la inflación, que en la previsión de Rodríguez sería en un sendero descendente.

El mensaje de Rodríguez generó una polémica instantánea en las redes sociales, en la que participó, entre otros, Lucas Llach, ex vicepresidente del Banco Central durante la gestión macrista, que insinuó que esa medida provocaría una salida masiva de depósitos del sistema bancario. Otros expertos de la city plantearon que, en realidad, esa propuesta se asimila a una nueva forma de licuación de activos de los ahorristas mediante un doble shock cambiario e inflacionario.

Sin embargo, Rodríguez desestimó las expresiones de alarma, y sostuvo que en realidad el volumen real de los plazos fijos tiende a permanecer estable y que no ha demostrado cambios ante las variaciones de tasas de interés de los últimos años.

Carlos Rodríguez, ex viceministro de economía y actual asesor de Milei, propuso un mecanismo de desarme de las Leliqs

Carlos Rodríguez, ex viceministro de economía y actual asesor de Milei, propuso un mecanismo de desarme de las Leliqs

Tic tac, tic tac

Qué hacer con las Leliqs es, desde hace tiempo, una de las preocupaciones fundamentales de los economistas, que ven allí una posible «bomba» inflacionaria. Este mecanismo, ideado por el Banco Central para sacar pesos de circulación, paga tasas cada vez mayores sobre un volumen cada vez mayor. De manera que, contrariando su cometido original, termina por ser un factor de expansión monetaria. Actualmente, implica una inyección de $940.000 millones al mes, según estimaciones privadas.

Su volumen ya pasó la marca de $12 billones, pero si se le suma otros pasivos por los cuales el BCRA paga intereses como los depósitos de bancos conocidos como «pases», llega a $15 billones, lo que al tipo de cambio oficial equivale a u$s60.000 millones. Es una cifra que impresiona cualquiera sea el parámetro de comparación: respecto del PBI, los pasivos del BCRA eso implica un 12,3% del PBI.

Y respecto de los pesos ahorrados en los bancos, también la «bola» de Leliqs es impactante, porque en el último informe oficial había $10.000 millones en plazos fijos, con el agravante de que mientras el stock Leliqs crece en términos reales -es decir, varía por encima de la inflación- el volumen de depósitos bancarios está cayendo, aun con el aliciente de las subas de tasas.

Y el dato coexiste con el de una caída de la base monetaria a mínimos históricos de 4,7% del PBI, lo cual denota una caída en la demanda de dinero. En otras palabras, los pesos cada vez «queman» más en los bolsillos, generando un efecto de aumento en la circulación. Es algo que alarma particularmente a los economistas, porque en situaciones así, aun cuando no se inyecte dinero al mercado, se produce un efecto similar al de un aumento de la emisión.

No resulta extraño que, en ese marco, se escuchen pronósticos de una nueva turbulencia cambiaria – con su correlato de explosión inflacionaria- en el corto plazo.

La curiosa coincidencia con el kirchnerismo

Y en ese marco, el jefe de asesores de Milei avanzó en algunos detalles técnicos sobre cómo sería el plan para hacer caer el volumen de las letras del Banco Central. Propone un menú de tres opciones para los inversores a la fecha del vencimiento de las Leliqs: el primero es la cancelación en efectivo; el segundo es una nueva letra con tasa más baja; y el tercero es un bono en dólares bajo legislación local, a largo plazo y tasa muy baja.

Eso se complementaría con un encaje de 100% sobre los depósitos marginales.

«Es fundamental implementar la eliminación del déficit del Tesoro en el primer año», fundamenta Rodríguez, quien agrega que el atractivo de su propuesta es que resultaría compatible con la inmediata eliminación del cepo y la libre flotación del peso.

Y no sólo eso: también lo ve compatible con el proceso de obtención de fondos para una dolarización definitiva de la economía. «Esto llevará tiempo, dependiendo fundamentalmente de los ajustes fiscales y estructurales. Mientras tanto se puede asegurar la libre circulación de las divisas», agrega.

El crecimiento de la

El crecimiento de la «bola de Leliqs» llevó a que, por concepto de intereses, el BCRA emitiera $940.000 millones en mayo

Lo irónico de la situación es que, mientras la iniciativa de Rodríguez es criticada por expertos de la línea ortodoxa, guarda similitudes con posturas del ala izquierda del kirchnerismo, que manifiesta su disgusto por la política de suba de las tasas de interés.

De hecho, las críticas más duras al ministro Sergio Massa y al titular del BCRA, Miguel Pesce, apuntan a que la suba de las tasas de interés genera tres efectos indeseados: le pone un «piso» más alto a la inflación, hace más caro el crédito al sector productivo -lo cual acentúa el riesgo de una recesión- y, para colmo, le asegura una ganancia sin riesgo a los bancos.

Los bancos, sin clientes y con ganancias récord

Lo cierto es que los balances de las entidades financieras muestran un crecimiento de la rentabilidad, lo cual explica en parte el rally bursátil de las acciones bancarias.

Y esto ocurre a pesar de que los préstamos caen a un ritmo interanual de 13% en términos reales. Con un negocio muy reducido en el área tradicional de financiamiento a privados, lo que explica la ganancia de los bancos es la tenencia de activos remunerados. Es decir, la compra de las Leliqs que emite el BCRA.

Hablando en plata, en el primer cuatrimestre los bancos tuvieron un resultado de $3,2 billones. La tenencia de títulos ya representa un 23% de los activos de los bancos, cuando hace dos años ese ratio no llegaba al 10%.

Desde el sector financiero se defienden de la acusación clásica de que prefieren darle el dinero al Banco Central antes que financiar proyectos productivos. Su argumento es que es el sector privado el que se muestra reticente a tomar crédito, aun con tasas que resultan negativas en términos reales. Y que la única solución al excedente de liquidez sería algo que hoy el BCRA no les permite: rechazar depósitos de los ahorristas.

Algunos gerentes llegan a admitir que el nivel de liquidez es tal que, aun si el Central no subiera la tasa, igualmente tendrían que seguir comprando Leliqs, por la falta de alternativas para colocar el dinero proveniente de los depósitos. Una confesión que puede dar pie a quienes creen que la propuesta de Rodríguez pueda ser el punto de partida para desarmar la temida «bola» en el mercado financiero.