Un joven quiso entrar nadando a Formosa para ver a su hija y murió ahogado en el río Bermejo

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Mauro Ledesma tenía 23 años y estaba varado en Córdoba. Las autoridades no le habían permitido regresar a Formosa. 

Un joven de 23 años murió ahogado en el río Bermejo cuando intentaba cruzar a nado desde Chaco a Formosa para ver a su hija, con quien no tenía contacto desde febrero. 

Según contó su familia, había intentado varias veces sacar un permiso de circulación pero se lo negaron, hasta que tomó la drástica decisión de atravesar el río por sus propios medios en la madrugada del sábado pasado.

El viernes las autoridades realizaron una autopsia al cuerpo en la que se confirmó que la muerte se produjo por «asfixia por sumersión».

Entre las pertenencias que se hallaron con el cadáver estaba su DNI, por lo que las autoridades pudieron identificarlo poco después del hallazgo.

El hombre fue identificado como Mauro Rubén Ledesma, de 23 años, y se conoció que estaba viviendo en la localidad chaqueña de San Martín. Ledesma había nacido en Córdoba y tenía una hija de dos años viviendo en El Colorado, Formosa.

El periplo del joven para reencontrarse con su hija había comenzado en marzo, cuando se desató la pandemia. Poco antes había viajado por trabajo a Córdoba y quedó varado en esa provincia al inicio de la cuarentena.

En agosto logró llegar hasta la casa de su madre, en Chaco, pero no pudo seguir avanzando hasta Formosa aunque varias veces pidió autorización para ingresar, según consignaron varios medios locales.

La familia presentó una denuncia ante el Defensor del Pueblo y la Subsecretaria de Derechos Humanos. Allí advierten: «Mauro fue la primera víctima del mal administrado cerco provincial y testigo de la soberbia desidia e irresponsabilidad de los integrantes del consejo integral de la emergencia Covid».

Además afirman que «el gobierno tiene a miles de personas sin poder ingresar y es un abandono y una irresponsabilidad». Piden más celeridad en el otorgamiento de permisos, especialmente para casos de reunificación familiar, y de ese modo evitar que los afectados expongan su seguridad al intentar viajar de forma clandestina. 

La situación recuerda al caso de Solange Musse, la chica cordobesa que murió en agosto por un cáncer terminal sin poder ver por última vez a su padre, quien intentó sin suerte cruzar a esa provincia desde Neuquén para despedirse. La joven de 36 años cursaba el último tramo de un cáncer en la ciudad de Alta Gracia y su papá había hecho pública su desesperación por llegar hasta allí y compartir sus últimos días.

El hombre fue retenido en el límite provincial y escoltado por patrulleros nuevamente a Neuquén a pesar de contar con un permiso y un hisopado negativo. Finalmente, su hija murió.

En estos meses se dieron a conocer otras situaciones similares. Por ejemplo el reclamo de dos hermanas oriundas de Tierra del Fuego y a las que no menos de diez veces les negaron el paso a San Luis para ver a su padre, quien finalmente murió de cáncer de pulmón en septiembre. Las chicas habían conseguido finalmente que les dieran el permiso, pero no llegaron a tiempo.

Otro caso resonante ocurrió justamente en Formosa hace pocos días. Una mujer condujo su auto desde Rawson hasta el norte del país y, cuando quiso ingresar a Formosa para ver a su madre que se encontraba en estado terminal por un cáncer diagnosticado en marzo, no la dejaron pasar. Tras varios intentos, finalmente pudo cruzar el jueves, pero ya era demasiado tarde: la mujer había muerto. 

Estos casos grafican los dificultosos trámites para hacer viajes interprovinciales en el marco de una pandemia que ahora se expande en el interior del país y pone en jaque el sistema sanitario de varias regiones.