Una empresa israelí presentó el primer “churrasco” impreso en 3D

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Una empresa israelí presentó el primer “churrasco” impreso en 3D

La impresión 3D ha visto una gran expansión con el correr de los años, no sólo a nivel mundial sino también operacional. Desde la producción de pequeños adornos hasta la construcción de casas -disponibles para ser habitadas-, este sistema ha desembarcado recientemente en el rubro gastronómico.

En ese sentido, la empresa israelí Aleph Farms presentó el pasado martes el primer “churrasco” impreso en 3D, que utiliza células animales vivas en lugar de alternativas vegetales y permite comercializar cortes de músculo entero de primera calidad. La novedad de la iniciativa radica en que no se necesita recurrir a la matanza de animales para apreciar un corte de carne.

Para crear un filete, los científicos toman dos hisopados a las vacas, cultivando sus células en un laboratorio. Con dos incubadoras imitan las condiciones dentro de una vaca, produciendo las células más precisas posibles.

Nacen cuatro células diferentes: de apoyo, grasas, de vasos sanguíneos y musculares. Estas se convierten en la “tinta” en una bioimpresora 3D.

El nuevo proceso de fabricación de carne, dispone de un sistema similar al sistema vascular de un animal, que permite que las células maduren y los nutrientes se desplacen por el tejido más grueso, lo que da como resultado un filete con una forma y estructura similares a las del tejido tradicional de la vaca antes y durante la cocción.

Según indica el director ejecutivo de Aleph, Didier Toubia, “no se trata sólo de proteínas, sino de un producto complejo y emocional”. Además afirma que “el producto refleja la calidad sensorial, la textura, el sabor y el marmoleado graso de un costillar de producción tradicional”.

“En el caso de las vacas, la raza tiene un papel, pero la calidad proviene de la alimentación. Con nuestra carne cultivada ocurre algo parecido”, explica Toubia. “Controlamos el proceso de cultivo, y podemos diseñar la carne específicamente para un mercado, ajustando la cantidad de colágeno y tejidos conectivos y grasa, para adaptar la carne a las necesidades específicas. La idea no es sustituir la agricultura tradicional, sino construir una segunda categoría de carne”.

 

 

“Desde nuestro punto de vista, el tiempo de comercialización es importante, pero el tiempo de aceptación lo es más”, afirma. “Las empresas que causan impacto no son necesariamente las primeras en lanzarse: es el caso de Tesla frente al Nissan Leaf. Y en cualquier nueva tecnología que sea inicialmente cara, como los paneles solares, el coste baja debido a las economías de escala.”

Toubia dice que Aleph Farms ha invertido 14 millones de dólares en el desarrollo de su filete de corte fino presentado en 2018 (que no utilizó la bioimpresión 3D) y ahora este rib-eye más grueso y graso. Calcula que se tardará cinco años en lograr la paridad de costes para el cultivo de productos cárnicos a escala.