Unos mil alumnos migraron de la escuela privada a la pública

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Los datos son hasta agosto. Los pases entre escuelas continúan hasta febrero. En el Ministerio de Educación de la Provincia esperaban peores números.

Cerraron las escuelas públicas y privadas, pero hubo diferencias en las clases virtuales. Javier Corbalán

En el Ministerio de Educación de la Provincia comenzaron a prestar atención a las inscripciones para el ciclo lectivo 2021, sobre todo en los colegios privados. La crisis económica que agravó la pandemia del COVID-19 acorraló a muchos padres y madres, quienes ven que las cuotas de los establecimientos arancelados donde cursan sus hijos se les escapan a sus ingresos. De acuerdo a los datos que compartieron a El Tribuno desde la Dirección General de Educación Privada, 1.026 alumnos dejaron la escuela privada y la mayoría se pasó al régimen público hasta agosto pasado.

La preocupación en los directivos de la cartera educativa va en dos líneas que se terminan uniendo: por la subsistencia de los colegios privados, fundamentales para hacerse cargo de una importante porción de la matrícula salteña, y por la disponibilidad de bancos en las escuelas públicas.

Hasta ahora la cantidad de pases de las instituciones privadas a las estatales es manejable, según aseguró la directora general de Educación Privada, Adriana Prieto. Pero es en estos meses y hasta febrero cuando se definen los números finales de la migración.

«Los datos nos están dejando un poco más tranquilos, está comenzando la matriculación en la parte privada y pública y no hay números demasiado altos de migración», dijo Prieto a este diario.

En tanto, el titular del Consejo Provincial de Educación Católica (Coprodec), Roberto Suaina, afirmó que es «mínima» la solicitud de traspaso en los 91 establecimientos educativos que agrupa esa entidad del Arzobispado.

«Por ejemplo, entre mil alumnos, hay dos o tres que se van. Esto siempre se termina definiendo en febrero», señaló Suaina.

En detalle

Los datos oficiales de los establecimientos privados hasta agosto son: en el nivel inicial, en las salitas de 3 años, de una matrícula inicial de 637 niños y niñas, 124 dejaron de asistir (en este caso se habla más de un abandono que de una migración a la parte pública).

-En las salas de 4 años, de 2.683 alumnos inscriptos a principio de año se fueron 100.

-En las salas de 5 años, de 3.965 inscriptos, dejaron 211.

-En el nivel primario, de 28.155 alumnos, 557 migraron a la gestión estatal.

-Y en el secundario de 22.746 estudiantes, solo migraron 34 a la educación pública.

Otra situación alarmante se da en el nivel terciario no universitario, que en la parte arancelada también depende de Educación Privada. Allí no hubo migración sino deserción. Los institutos de formación docente tenían 10.052 inscriptos y abandonaron 1.036. Mientras que en los institutos de formación técnica, de 3.566 anotados a principio de año, 471 dejaron la capacitación.

Inequidad

Uno de los componentes que determina el valor de las cuotas de los colegios privados son los aportes estatales que pueden recibir, o no, esas instituciones.

En la provincia hay 171 escuelas privadas, de ellas 43 no perciben ningún tipo de subsidio, indicaron en Educación.

De los establecimientos que reciben aportes, 69 cuentan con un mecanismo que permite a sus educadores acceder al cobro del incentivo docente.

La otra franja cuenta con distintos regímenes nacionales que fueron otorgados de manera discrecional. Un caos. Así, hay escuelas que deberían tener cubierto entre un 20 al 100 por ciento de los sueldos docentes, pero en la práctica se cubre apenas la mitad, o menos, de ese porcentaje. Otras instituciones tienen el subsidio de un monto fijo que no se actualiza desde hace años.