Vacunación Vip: Dudas y misterio en el registro de las dosis de Martín Guzmán

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La vacunación de Guzmán arroja incongruencias sobre la proveniencia de las dosis, el lugar donde se inocularon y el equipo médico que los atendió La vacunación VIP de Martín Guzmán se ha transformado en una de las mas peculiares. A diferencia del resto, no fue ni por la puerta trasera del edificio sobre la 9 de julio, donde se ubica el Ministerio de Salud, ni fue trasladado al Hospital Posadas: según fuentes del Ministerio de Economía a las que tuvo acceso La Nación, se vacunó en su propio despacho o en una sala contigua. Además, su registro se cargó casi un mes después y la partida a la que pertenece su vacuna se utilizó en un hospital de Balcarce, provincia de Buenos Aires.

El 21 de febrero, cuando el mismo medio publicó que el ministro de Economía había sido inoculado, su registro no figuraba en el Sistema Integrado de Salud Argentina (SISA) donde si estaban el resto de los vacunados VIP pese a que Guzmán luego blanqueó que se había vacunado el 29 de enero.

Recién el lunes 22, por la tarde, se inscribió su vacunación y la de todo su equipo en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA). En Economía sostienen que Salud es el responsable de la carga de datos.

Hasta el momento la vacunación de Guzmán y su equipo de trabajo sigue siendo una incógnita. El lugar y la fecha de inoculación están llenas de incongruencias. Según los voceros de la cartera, Guzmán y su burbuja de cinco integrantes se habían vacunado en el Palacio de Hacienda el 29 de enero como “personal estratégico”. El SISA indicaba que lo habían hecho el 2 de febrero en el Ministerio de Salud, en particular, en la Dirección de Epidemiología.

Luego de algunos días de consultas, el lunes, se modificó la fecha de vacunación en el SISA de Martín Guzmán, que solo ahora coincide con las declaraciones oficiales. Sin embargo, no se cambió la de todo su equipo, que, según lo dicho por el Ministerio de Economía, se vacunó junto a él.

Otra incongruencia se da al respecto de quién les aplicó las vacunas. Desde el ministerio de Economía habían asegurado que el equipo que se había presentado a hacer la vacunación provenía del Hospital Posadas. También explicaron públicamente que a esa institución había acudido Maia Colodenco, la titular de relaciones internacionales, quien no había podido asistir al Palacio de Hacienda el día de la vacunación. Sin embargo, ante la consulta de La Nación, fuentes del Posadas negaron no sólo no haber recibido a Colodenco, sino también haber trasladado un equipo al despacho del ministro. “Ni el hospital, ni el personal del hospital vacunó a Guzmán ni a su entorno”, respondieron.

Otro detalle respecto del registro de vacunación es el “Lote Covid”. Este número de serie identifica las dosis que se dan a los vacunados por razones tanto de seguimiento administrativo como por la trazabilidad con la que debe contar por razones clínicas, incluso ante la eventualidad de una mala reacción a la inyección.

El lote marcado en la inscripción oficial de Martín Guzmán señalaba “486081120R”. Rastreadas esas dosis, sale a la luz que fueron aplicadas en el municipio de Balcarce, provincia de Buenos Aires.

Justo ese lote fue objeto de una polémica, ya que una denuncia anónima reportó que habían desaparecido algunos viales, como se denomina a los frascos. Debido a esta denuncia, los registros hospitalarios de vacunación fueron investigados por la Unidad Fiscal descentralizada del partido de Balcarce, a cargo de Rodolfo Moure, para corroborar que todas las dosis hayan sido aplicadas como correspondían los protocolos y ninguna faltara.

Fuentes cercanas al fiscal confirmaron a La Nación que el análisis concluyó que todas las dosis de ese lote se dieron en el Hospital, entre fines de diciembre y principios de enero.

Además de las dudas, surgieron los enojos. El personal de Economía estaba ofendido por la inclusión del equipo en el “listado vip”. No se consideraban “beneficiados” y apuntaban que fue “un error” no haber comunicado el hecho en el momento en que se habían vacunado.

 

Fuente: La Nación