Vajilla robada fue encontrada en un bar del Aeroclub Salta

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Una voz anónima llamó a la víctima del robo y le dio el dato preciso. La Brigada de Investigaciones secuestró todo en el salón del club aéreo.

Cuantiosa vajilla robada fue encontrada en un bar del Aeroclub Salta

Las sillas robadas en junio son secuestradas.

Una joven empresaria salteña dedicada al alquiler de sillas, mesas, mantelería y vajilla para grandes eventos, quien había sufrido la noche del 22 de junio el robo de casi todo su stock, inesperadamente se reencontró con lo robado tras un llamado anónimo que le señaló el lugar donde estaban depositados.

La Brigada de Investigaciones corroboró junto a la mujer que las cosas estaban estibadas y guardadas en el interior del bufete que funciona en un club aéreo de esta capital eran de su legítima propiedad y ante la presentación de la respectiva denuncia procedieron a secuestrar todo lo que la empresaria reconoció como propio.

En la mañana de ayer un llamado anónimo le comunicó a la víctima del robo, el lugar exacto donde se encontraban sus pertenencias y le dijo más aún, que se apure en recuperarlas.

Aturdida por el mensaje, Luisa Nur Roca (31) se dirigió junto a familiares al Aeroclub Salta e ingresaron hasta la confitería del lugar, donde apenas llegaron pudieron ver apiladas casi 200 sillas plásticas de su propiedad. La mujer relató ayer a El Tribuno que el joven que se encontraba limpiando el salón la hizo pasar y descubrió los caballetes, tablones de seis metros, mesas y otros elementos denunciados como robados hace un mes.

La víctima dijo que tuvo que dejar de trabajar para poder reponer de a poco lo robado. “Un anónimo me devolvió las ganas de seguir”, dijo.
 

«Llamé al 911 y a la Brigada de Investigaciones. En minutos llegó el propietario de la concesión del salón del Aeroclub y enojado nos hizo echar del lugar y tuvimos que salir del predio. Luego los policías de civil me hicieron pasar y reconocí cientos de copas, vasos, platos, cubiertos, hieleras y bandejas todo de mi propiedad y con mi sello, al igual que las sillas, 199 o sea una menos que las que se llevaron desde mi casa», dijo la emprendedora.

Luego con algo de rabia relató: «El supuesto dueño, enojado, se me acercó y me dijo que le dé mi nombre completo porque me iba a demandar por el perjuicio que le estaba causando. No le respondí, solo yo sé lo que viví desde aquel día que se llevaron todo. No pude trabajar más, porque a nadie le podía alquilar algo si me faltaban 200 sillas, decenas de manteles, cientos de cubiertos, vasos, copas, platos, hieleras y todo lo que me robaron. ­Qué le voy a contestar! En todo momento dijo que lo secuestrado es de él. A pesar de los sellos y los grabados en los cubiertos, las cajas de copa y vasos que son los mismos que denuncié en su momento a través de fotografías públicas. No puedo decir más que gracias, gracias a quien tuvo el valor de decirme dónde estaban mis herramientas de trabajo», finalizó.