La renegociación con el FMI, junto con la estabilización de diversas variables económicas, brindó al gobierno un margen de maniobra para proyectar la eliminación del cepo cambiario.
El riesgo país se sitúa en los 745 puntos básicos, lo que acerca la posibilidad de que Argentina vuelva a acceder a los mercados internacionales de deuda antes de lo previsto. En este contexto se debate la oportunidad que se presenta para que la gestión de Luis Caputo obtenga financiamiento adicional y facilite una salida del cepo cambiario.
El primer factor clave para que esto resulte son los dólares. El ministro de economía reconoció esta semana que las restricciones cambiarias persisten y que las reservas internacionales netas se mantienen en un saldo negativo de 4.000 millones de dólares, lo que sigue siendo un obstáculo significativo para levantar el cepo.
Aunque aseguró que la eliminación del cepo está prevista para 2025, enfatizó la necesidad de continuar acumulando reservas mientras se cumplen los compromisos de deuda.
Por su parte el presidente, Javier Milei, en una reciente entrevista, señaló que el gobierno está evaluando diversas opciones, incluía la emisión de nueva deuda en mercados privados, en caso de que la oposición obstaculice un acuerdo con el FMI.

Caputo confirmó que se están negociando los términos de un nuevo programa con el Fondo, centrados en el monto del financiamiento y la posibilidad de un desembolso anticipado. El gobierno buscaría un adelanto sustancial que refuerce la política cambiaria, aunque esta propuesta contrasta con las prácticas habituales del FMI, que suelen pautar desembolsos graduales condicionados al cumplimiento de metas específicas.





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