Por la tensión con los aliados tras la fallida sesión de Ficha Limpia, el Gobierno pone en riesgo leyes clave

Las sesiones ordinarias terminaron con un clima hostil, tras la caída del proyecto de Ficha Limpia. Qué pasará con la reforma política y las privatizaciones que impulsa el oficialismo.La Cámara de Diputados no logró el quórum necesario para debatir el proyecto de Ficha Limpia, dejando el tema sin tratamiento y sin posibilidad de ser retomado este año ni el próximo, debido al calendario electoral. El tablero electrónico marcó la presencia de 116 legisladores, 13 menos de los requeridos. La sesión fallida evidenció fracturas internas entre las principales fuerzas opositoras, PRO y UCR, y marcó tensiones con La Libertad Avanza, el partido liderado por el presidente Javier Milei, quien deberá enfrentar un Congreso fragmentado en 2025.

El proyecto de Ficha Limpia buscaba impedir candidaturas de personas con condenas por corrupción, incluso sin sentencia firme, alcanzando potencialmente a figuras como Cristina Kirchner. Diputados de la oposición, como Silvia Lospenatto, acusaron al oficialismo y a sectores libertarios de haber obstruido el debate mediante pactos políticos. Legisladores de la UCR y el PRO emitieron fuertes críticas hacia La Libertad Avanza y denunciaron acuerdos entre kirchneristas y libertarios, señalando que la estrategia beneficia electoralmente al oficialismo al mantener a Cristina Kirchner como una figura central en las elecciones de 2025.

El PRO enfrenta también conflictos internos, con cuestionamientos hacia diputados ausentes en la sesión y pedidos de reuniones de emergencia para abordar la falta de cohesión. Mientras tanto, el oficialismo de Milei se prepara para convocar a sesiones extraordinarias, donde solo se tratarán los temas que el Poder Ejecutivo habilite. Entre los pendientes destacan la eliminación de las PASO, reformas electorales, privatizaciones y el presupuesto de 2025.

La falta de acuerdo en el Congreso expone el desafío que enfrentará el Gobierno en la construcción de mayorías legislativas, especialmente ante proyectos clave. A esto se suma el cierre del período ordinario con debates inconclusos y tensiones que podrían condicionar el próximo año legislativo.

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