Desde Italia el mandatario habló del escándalo con su vicepresidenta y ratificó que la sesión es “inválida” y debería hacerse de nuevo.
Mientras se encuentra de gira por Italia el presidente Javier Milei, opinó del escándalo desatado tras la expulsión de Edgardo Kueider del Senado, en momentos en que Victoria Villarruel, ya no estaba a cargo del Poder Legislativo, porque reemplazaba en el mando al jefe de Estado.
“La doctora Villarruel fue notificada 48 horas antes”, sostuvo el libertario en declaraciones radiales en la mañana del viernes, cuando la vicepresidenta desmentía estar al tanto de la salida del país de Milei.

En ese sentido, el mandatario agregó: “Yo lo que puedo notificar es que la Doctora Villarruel fue notificada. El GEDE, donde se le comunica, ella lo recibe el martes. Es decir, estaba informada 48 horas antes de la sesión. La Escribanía General de la Nación interactuó con su secretaria. El mismo día, jueves, que viajé, el propio Adorni confirmó que estaba viajando a las 12:30; eso fue diseminado por todos los medios”.
“Termino de firmar y el escribano llama a Villarruel, y como no contestaba, llamó a su secretaria. Fueron notificados el martes. La sesión es inválida y se podría hacer nuevamente”, ratificó el Presidente sobre la expulsión de Kueider y el reemplazo de su banca por la senadora de La Cámpora, Stefanía Cora.
Durante la charla, Milei se mostró furioso y explicó: “¿Por qué no se puede hacer lo que hizo la Doctora Villarruel? Porque Argentina tiene un sistema de contrapesos e independencia: un poder no se puede meter en el otro. Cuando entro de viaje, se produce la acefalía y del Poder Ejecutivo queda a cargo la vicepresidenta. Si preside la sesión del Congreso, está trabajando en el Poder Legislativo y, al mismo tiempo, es presidente interina, y eso violenta la división de poderes”.
“Todos queremos a los Kueider de la vida afuera. El día anterior hablé en la misa del Gordo Dan, me preguntaron de eso y dije que hay que echar a todos los corruptos, problema que tienen todos los kirchneristas. ¿Por qué a ese y no a Parrilli?”, cerró el libertario.





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