Los industriales piden igualdad de condiciones frente a los productos importados y el dólar a $1.100

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La apreciación cambiaria que se registra desde julio del presente año, sumado al exitoso en términos cuantitativos blanqueo de capitales, configuran una nueva etapa en Argentina en relación al tipo de cambio. Los dólares libres registran desde dicho mes una caída de entre el 25% y el 30%, lo que impacta en un cambio en todas las mediciones en esta divisa así como en distintos sectores de la economía.

Los sectores vinculados a la industria son los más perjudicados al verse incrementados sus costos y con la apertura de las importaciones, lo que configura una competencia que señalan desigual frente a productos elaborados y comercializados a un costo menor que los que fabrican. Al respecto, la economista Elizabet Bacigalupo de la consultora Abeceb dijo que “el problema es que la apreciación cambiaria se produce rápido, pero la ganancia de competitividad suele tardar más porque las reformas estructurales no tienen efecto inmediato”.

Uno de los “capitanes” de la industria que manifestó su preocupación en relación al aumento en los costos y la perdida de competitividad fue el CEO de Techint, Paolo Rocca, quien sin dejar de elogiar el ajuste de Javier Milei, sostuvo que el Gobierno debe “nivelar la cancha” para que la industria tenga chances de competir con el sector importador de cara a un año 2025 en el que se avizora una “avalancha” de productos importados.

Energía y minería, las bases para un “peso fuerte” a largo plazo

La situación cambiaria actual, en la que el dólar atraviesa un momento de estabilidad en relación al peso con un valor de $1.100 por dólar y la brecha cambiaria entre el dólar oficial y los dólares informales es del 5%, parece apuntar a una convergencia entre ambos valores que deriven en un peso fuerte. La tendencia se manifiesta en la afluencia de turistas al exterior y una inflación que si bien bajó sustancialmente en relación al año pasado, ahora se manifiesta en costos en dólares.

Un grupo nada desdeñable de economistas apunta a que el fenómeno actual se asemeja al de otros periodos, como el de la “plata dulce” durante la última dictadura militar o la “convertibilidad” durante los gobiernos de Carlos Menem. Una dinámica similar a las mencionadas que transitará a una situación de atraso cambiario que en algún momento concluiría en escasez de dólares, lo que deriva en una devaluación abrupta. Según el Gobierno, ese escenario no tiene en cuenta la expectativa del aumento de las exportaciones de energía y minería que reforzarían la entrada de divisas y las reservas del Banco Central.

Otra similitud en relación a las mencionadas experiencias económicas estructuradas alrededor de la valorización financiera es que el sector industrial se encuentra en desventaja ante la competencia con los productos importados y relegado frente al sector primario extractivista y el terciario de servicios, y el Ejecutivo, como sucedió con la dictadura y el menemismo, no ofrece un marco que morigere tal desventaja por el momento aunque el presidente Milei manifestó esta semana su preocupación al respecto. Si ofrece un alivio, este puede provenir de medidas gubernamentales en relación a la cuestión impositiva.

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