La detención de Agustín Nahuel Gallo suma un nuevo capítulo: el gobierno argentino cree que habría sido trasladado a El Helicoide, la prisión más temida del régimen chavista.
El caso de Agustín Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido en Venezuela desde el 8 de diciembre continúa generando preocupación y tensión en el gobierno argentino.
Según fuentes del Ministerio de Seguridad, hay indicios de que el hombre podría haber sido trasladado a El Helicoide, el centro de detención más temido de Caracas y símbolo de las denuncias de tortura y represión del régimen chavista.

Aunque todavía no existe confirmación oficial, esta hipótesis surge en el contexto de la escalada de tensiones diplomáticas entre ambos países, agravadas por el asedio a la residencia del embajador argentino en Venezuela y la detención de un empleado local de la embajada.
“Es una situación extremadamente delicada. No tenemos información confirmada, pero todas las señales apuntan a que Gallo habría sido enviado a El Helicoide”, explicó una fuente cercana al caso.
Un arresto que sacudió la relación bilateral
Gallo fue detenido al intentar cruzar desde Colombia hacia Venezuela, donde planeaba visitar a su esposa e hijo. Las autoridades venezolanas lo acusan de espionaje, una imputación que la Casa Rosada ha desmentido categóricamente, señalando que se trata de un ciudadano que ingresó al país por motivos familiares.
Desde su arresto, el caso ha sido interpretado como una maniobra del gobierno de Nicolás Maduro para intensificar las presiones contra Argentina, en medio de un clima de hostigamiento hacia los opositores refugiados en la embajada argentina en Caracas.
“Estamos trabajando junto a la representación brasileña para lograr la liberación de Gallo, pero las condiciones son extremadamente complicadas”, admitieron desde la Cancillería argentina, que enfrenta un escenario complejo tras el retiro de su equipo diplomático de Venezuela en agosto.
¿Qué es El Helicoide?
El Helicoide, construido en los años 50 como un ambicioso proyecto de centro comercial, se transformó en un oscuro símbolo de la represión chavista. Este edificio, administrado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), ha sido señalado por organismos internacionales como un lugar de torturas, abusos y violaciones a los derechos humanos.
Con 10.000 metros cuadrados, este centro de detención ha albergado a cientos de opositores al régimen, especialmente durante las protestas que surgieron tras la controvertida reelección de Nicolás Maduro en julio. Según testimonios de exdetenidos, las condiciones en El Helicoide son inhumanas, y los presos son sometidos a tratos crueles y degradantes.
“El Helicoide es el peor lugar en el que se puede estar. Es un infierno en la Tierra”, relató Dylan Canache, un joven que fue encarcelado allí con solo 16 años.
La preocupación de la familia y la comunidad internacional
Mientras tanto, la familia de Gallo vive momentos de incertidumbre y angustia. Sin noticias concretas sobre su paradero, exigen que se intensifiquen las gestiones diplomáticas para su liberación. “Lo único que queremos es que Agustín vuelva a casa sano y salvo. Esto es una pesadilla”, expresó un familiar directo.
La comunidad internacional también ha manifestado su preocupación por el caso. La Organización de los Estados Americanos (OEA) y diversas ONG han llamado la atención sobre las prácticas represivas del régimen de Maduro y han solicitado la intervención de organismos de derechos humanos.





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