Desde ese lunes, se reducirán 30 puntos las percepciones que recaían sobre el dólar tarjeta y el ahorro, por lo que se abaratarán las compras al exterior. También se perderá parte de la recaudación fiscal. La expectativa del Gobierno es que ayude a mantener en baja la inflación.
A partir de este lunes, el impuesto PAIS, creado en 2019 con vigencia de cinco años, dejará de aplicarse en Argentina. La medida reducirá costos de bienes y servicios importados, afectará la recaudación fiscal y podría incidir en la inflación. Desde este cambio, la percepción sobre el dólar tarjeta y el dólar ahorro disminuirá del 60% al 30%, permitiendo un tipo de cambio más bajo para operaciones en el exterior. Aun así, se mantendrán otros recargos, como el 30% a cuenta de Ganancias, cuya devolución podrá solicitarse al cierre del ejercicio fiscal.
La eliminación también reducirá costos en servicios digitales como Netflix y Spotify, al eliminar el 8% del impuesto PAIS, aunque seguirán aplicándose el IVA (21%), la percepción de Ganancias (30%) y, en algunos casos, Ingresos Brutos (2%). Además, se espera que la medida abarate los insumos y bienes importados al eliminar la percepción del 7,5%, moderando el índice de precios mayorista. Sin embargo, su impacto en la inflación minorista será dispar y podría desincentivar la competitividad de la industria local frente a economías como Brasil, que recientemente devaluó su moneda.
Por otro lado, la finalización del impuesto dejará un vacío en la recaudación fiscal, que alcanzó $6.167.557 millones entre enero y noviembre de 2024, representando el 0,9% del PBI. Durante sus cinco años, el impuesto recaudó un total de USD 17.300 millones (3% del PBI). El Gobierno deberá compensar este déficit a través de otros impuestos o reducciones en el gasto público.
El impuesto PAIS destinaba el 70% de su recaudación a programas de ANSES y PAMI, y el restante 30% a fondos específicos como el FISU, obras de infraestructura y programas de turismo. Estas partidas perderán financiamiento directo, aunque el Gobierno confía en que la eliminación del tributo reactivará la economía y generará ingresos alternativos para sostener el superávit fiscal, sin aclarar si se asignarán a los mismos fines. Analistas advierten que esta medida simplifica el sistema tributario y reduce costos empresariales, pero también podría aumentar la presión sobre las reservas de dólares en un contexto de apreciación cambiaria y caída en los precios de exportaciones clave como la soja.





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