ARC Energy tomará posesión de la metalúrgica y energética mendocina y se convertirá en la primera privatizada de la gestión de Javier Milei.

El gobierno de Javier Milei avanzó en la primera privatización de su gestión con la preadjudicación de IMPSA, la empresa metalúrgica y energética mendocina, a ARC Energy, una compañía estadounidense vinculada a donantes de la campaña de Donald Trump. La toma de posesión está prevista para mediados de febrero, según confirmó el comité de adjudicación.
ARC Energy, única oferente en el proceso de licitación, ofreció una capitalización de 27 millones de dólares, con un pago inicial de 7 millones y el resto a completarse en 2025. La empresa busca renegociar contratos vigentes con entidades como YPF y el Ministerio de Defensa, además de asegurar acuerdos con los principales acreedores de IMPSA, cuyo pasivo asciende a 570 millones de dólares. Entre estos acreedores destacan el Banco Nación, el BID y el BICE.
La privatización de IMPSA, estatizada en 2021 durante el gobierno de Alberto Fernández, marca un cambio en la estrategia económica del país. ARC Energy tiene planes de expandir la presencia de la empresa en el mercado estadounidense, enfocándose en la fabricación de grúas para puertos y en el mantenimiento de centrales hidroeléctricas. “Esperamos cerrar las cartas de intención con los acreedores antes de mediados de febrero”, indicó un asesor de ARC.
La decisión de adjudicar IMPSA a ARC Energy no estuvo exenta de tensiones. El personal de la empresa, compuesto por 660 empleados, enfrenta demoras en el cobro de salarios, mientras las negociaciones sobre deudas y contratos se prolongaron más de lo esperado. Sin embargo, la gerencia aseguró que los sueldos pendientes se pagarán en los próximos días.
Fundada en 1907, IMPSA es líder en tecnología para energía hidroeléctrica, nuclear, petróleo y gas. El proceso de licitación internacional, abierto en octubre de 2024, reflejó el interés estratégico de ARC Energy en esta histórica empresa, con vistas a aprovechar el cambio de administración en Estados Unidos y los planes de infraestructura impulsados por Donald Trump.





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