La medida implica una devaluación del 20 por ciento. Los técnicos del organismo afirman que el traslado a precios sería mínimo.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) insiste en la necesidad de unificar el tipo de cambio en Argentina y liberar el cepo cambiario, proponiendo establecer un valor de 1300 pesos por dólar. Esta medida, según los técnicos del organismo, implicaría una devaluación del 20%, con un impacto mínimo en los precios que estiman en apenas un 0,4%. Sin embargo, tanto el ministro de Economía, Luis Caputo, como el presidente Javier Milei, desconfían de este análisis y temen que la medida desencadene una nueva espiral inflacionaria que podría comprometer la estabilidad económica.
El esquema actual de tipo de cambio semi fijo, que requiere utilizar reservas para mantener su estabilidad, ha generado críticas dentro del FMI. Según sus cálculos, las reservas netas de Argentina se encuentran en terreno negativo, rondando los 11.000 millones de dólares, lo que coloca al país en una situación de vulnerabilidad frente a sus acreedores.
El reclamo del Fondo también incluye el fin del llamado “dólar blend”, una medida implementada previamente que habría costado al Gobierno 18.000 millones de dólares. A pesar del equilibrio fiscal logrado por la administración de Milei en su primer año, las reservas continúan siendo la principal preocupación del FMI, ya que representan la única garantía de pago para los acreedores internacionales.
En este contexto, exfuncionarios como Domingo Cavallo y Nicolás Dujovne han apoyado la idea de una corrección cambiaria, argumentando que el control fiscal y la emisión monetaria contenida minimizarían el riesgo de una inflación descontrolada. Sin embargo, estas opiniones han generado tensiones con el Gobierno, que sostiene que el actual atraso cambiario funciona como ancla para contener los precios. Milei afirma que el tipo de cambio real de equilibrio se ubicaría en torno a los 752 pesos por dólar, una estimación cuestionada por economistas cercanos al FMI.
Por otro lado, propuestas alternativas como la flotación administrada también han surgido en el debate. El exviceministro Gabriel Rubinstein sugirió establecer un techo de 2000 pesos por dólar, desde donde el Banco Central podría intervenir. Sin embargo, la estrategia del FMI parece enfocarse en una unificación cambiaria que permita mayor flexibilidad y reduzca las presiones sobre las reservas.
El dilema radica en si el Fondo estaría dispuesto a aportar financiamiento adicional para respaldar esta transición. Una migración masiva de pesos a dólares podría requerir hasta 50.000 millones de dólares, de los cuales el FMI, junto con inversores privados y el Tesoro, podría cubrir un máximo de 30.000 millones. La pregunta pendiente es si el organismo accedería a facilitar los recursos restantes para estabilizar el mercado y evitar nuevas devaluaciones.
F:lpo





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