El hombre de confianza de la exmandataria asumió en 2024 la dirección del Centro Estratégico de Control Operacional de la Policía Federal, el organismo que coordina la seguridad de los expresidentes.
Diego Carbone, quien fuera el histórico jefe de la custodia de Cristina Kirchner, fue designado como director del Centro Estratégico de Control Operacional y Custodia de Ex Mandatarios de la Policía Federal Argentina, una decisión que ha desatado polémicas tanto por su historial como por el contexto político que rodea la seguridad de las figuras públicas.

El Centro Estratégico, encargado de coordinar los operativos de protección de expresidentes y altos funcionarios, está en el centro de los debates por los elevados costos y cuestionamientos sobre su efectividad.
El hombre, además, enfrenta investigaciones judiciales por su presunta negligencia en el operativo que no pudo evitar el intento de asesinato contra Kirchner el 1 de septiembre de 2022.
La designación de Carbone, efectuada a principios de 2024, ocurre en un marco de promesas gubernamentales de reducir los recursos destinados a las custodias de exmandatarios. Sin embargo, su nombramiento ha sido percibido como contradictorio por sectores críticos.
“Es como poner al zorro a cuidar el gallinero”, ironizó un exfuncionario, haciendo referencia al historial de Carbone y las acusaciones de ineficacia en su desempeño anterior. La fiscalía a cargo de Carlos Rívolo aún mantiene abierto un expediente donde se lo investiga por presunto incumplimiento de deberes de funcionario público, pero hasta el momento no se han dictado resoluciones en su contra.
Según fuentes policiales, su designación en un puesto de relevancia como este fue inevitable debido a su ascenso a comisario mayor a finales de 2023, lo que imposibilitaba reasignarlo a roles de menor jerarquía. Hasta entonces, Carbone lideraba la Dirección General de Seguridad Vicepresidencial en el Senado.
El Centro Estratégico que ahora dirige Carbone gestiona la seguridad de expresidentes como Cristina Kirchner, quien cuenta con una custodia de 120 efectivos, y Mauricio Macri, con un equipo de 30 agentes. El sistema también ha sido señalado por sus altos costos, como en el caso de la escolta de Fabiola Yáñez en Madrid, que implicaba gastos de más de 23.000 euros mensuales.
A pesar de los anuncios del gobierno de Javier Milei de reducir estas estructuras “sobredimensionadas”, no se han concretado cambios significativos. En lugar de una reforma estructural, el sistema permanece intacto, mientras los debates internos del oficialismo sobre la necesidad de ajustes siguen ganando intensidad.
El rol de Carbone en el operativo fallido que no logró prevenir el ataque de Fernando Sabag Montiel contra Cristina Kirchner sigue siendo una mancha en su trayectoria. Si bien sectores del kirchnerismo intentaron desvincularlo de responsabilidades directas, las críticas no han cesado.
El Centro Estratégico, que ahora coordina bajo su mando, también fue objeto de un sumario interno por la respuesta insuficiente durante aquel atentado. A pesar de ello, el gobierno no ha tomado medidas para relevarlo de su nuevo cargo, lo que ha generado aún más cuestionamientos.





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