Victoria Villarruel enfrentará tensiones internas mientras inicia las sesiones extraordinarias en el Senado

La vicepresidenta afrontará semanas clave con tensiones internas y desafíos legislativos, mientras lidia con reclamos provinciales, cambios en autoridades y el avance de la agenda libertaria en un contexto de frágil mayoría.

La vicepresidenta de la Nación y presidenta del Senado, Victoria Villarruel, se prepara para un mes lleno de controversias en el Congreso, con sesiones extraordinarias que estarán marcadas por la compleja dinámica de alianzas políticas, ajustes en el equilibrio de poder y una tensa preparatoria prevista para febrero.

En este contexto, la agenda libertaria tendrá que enfrentarse a un escenario de votos ajustados y a una Cámara donde las disputas internas podrían definir el rumbo legislativo.

El temario propuesto por el Gobierno incluye pocos puntos relevantes para el Senado, siendo la Ley Antimafias la única dictaminada y lista para ser debatida en el recinto. Sin embargo, su aprobación no está asegurada: el senador santacruceño José María Carambia anticipó que buscará modificaciones, lo que podría retrasar su sanción y obligarla a regresar a Diputados para una segunda revisión.

Por otro lado, los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, propuestos para integrar la Corte Suprema, permanecen en stand by sin dictamen oficial, lo que deja al oficialismo con un nuevo frente de negociación.

El panorama se complica debido a la ausencia temporal de dos senadores: el radical Víctor Zimmermann, quien se encuentra de licencia por un cargo en el Ejecutivo chaqueño, y su reemplazo Alicia Terada, cercana a Elisa Carrió y distante del oficialismo. Esto reduce el pleno del Senado a 70 miembros, obligando al oficialismo a negociar con sectores opositores para alcanzar el quórum de 37 votos necesarios para sesionar.

La preparatoria de febrero

El mayor desafío para Villarruel será la sesión preparatoria de febrero, en la que se definirán las nuevas autoridades de la Cámara alta y se fijará el cronograma de sesiones ordinarias. La vicepresidenta ya inició movimientos estratégicos, como el reemplazo de funcionarios clave en áreas sensibles como la Secretaría Administrativa, tradicionalmente conocida como la “caja” del Senado. Estos cambios generaron malestar interno y aumentaron las tensiones con gremios ligados al Congreso.

Además, sectores del kirchnerismo, fortalecidos tras la incorporación de Stefanía Cora como senadora en reemplazo de Edgardo Kueider, buscan capitalizar estas divisiones para recuperar espacios de poder en la Cámara alta.

El bloque libertario enfrenta dificultades para consolidar una agenda legislativa clara debido a las posturas divergentes entre sus propios aliados. Mientras figuras como Martín Lousteau y otros radicales moderados buscan acuerdos puntuales con sectores del peronismo, los senadores provinciales independientes aprovechan su posición estratégica para negociar recursos y obras para sus distritos.

El bloque del PRO tampoco atraviesa su mejor momento, con la renuncia anunciada de Luis Juez como presidente de la bancada. Este movimiento deja al espacio en busca de un nuevo liderazgo, en medio de especulaciones sobre una posible alineación con el libertarismo de cara a las elecciones de 2027.

A pesar de compartir la bandera libertaria, las tensiones entre Villarruel y el presidente Javier Milei han sido evidentes en los últimos meses. Mientras el mandatario delegó la negociación legislativa en Guillermo Francos, la vicepresidenta ha mostrado mayor independencia en sus decisiones, lo que genera incertidumbre sobre la coordinación entre el Ejecutivo y el Senado.

Manuel Adorni, vocero presidencial, intentó minimizar estas tensiones al declarar que “las relaciones institucionales funcionan, más allá de que puedan ser más o menos cercanas”. Sin embargo, en el entorno de Villarruel crecen las dudas sobre el respaldo pleno del Gobierno a su liderazgo en la Cámara alta.

Un Senado al borde del conflicto

La fragmentación del Senado y la complejidad de las alianzas políticas plantean un escenario difícil para Villarruel en las próximas semanas. La capacidad de la vicepresidenta para sortear estas tensiones será clave no solo para avanzar con la agenda libertaria, sino también para consolidar su liderazgo dentro de una Cámara alta cada vez más polarizada.

Con desafíos que incluyen la negociación de leyes críticas, el manejo de tensiones internas y la necesidad de preservar una relación funcional con el Ejecutivo, Villarruel enfrentará uno de los períodos más delicados de su gestión al frente del Senado.

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