LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO

Uno de los aspectos más fuertes de nuestra existencia es el deseo de vivir intensamente. Eso es lo que lleva a muchos jóvenes a tomar un auto y llevarlo a toda velocidad, o a buscar drogas excitantes, o a desbocarse en relaciones sexuales cada vez más desenfrenadas, etc.
Es mejor que no nos engañemos con esas falsas fuentes de vida. Cultivemos lo más grande y noble que tenemos, la vida interior. Si no lo hacemos, buscaremos cada vez más esas falsas experiencias que nos engañan, y cada vez nos sentiremos más muertos por dentro.
Algunos viven confundidos, creyendo que entregarse al Espíritu Santo es peligroso, como si él pudiera quitarles el entusiasmo por vivir. Nada más contrario a la realidad. Porque el Espíritu Santo es vida, vida pura, vida plena, vida divinamente intensa, vida total. Y si algo en este mundo tiene vida, es porque allí está el Espíritu Santo derramando una gota de su vida infinita.
Leamos cómo lo dice la Biblia: «El Espíritu es el que da la vida» (Juan 6,63). «La letra mata, pero el Espíritu da vida» (2 Corintios 3,6).

PILDORAS DE FE

Todos atravesamos por algunas dificultades, problemas y necesidades en nuestra vida, pero recuerda: ¡TODO PASA! Repite con fe en este momento: «Padre, en Ti confío, Tú eres el Dueño de la vida, Tú todo lo puedes y todo lo renuevas, Tú todo lo transformas y lo haces útil para tus santos propósitos, porque solo Tú tienes el supremo poder de sanar y de liberar. Te amo y confío en la bendición poderosa que ahora derramas sobre mí». Amén

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