Los contactos secretos de Villarruel con el peronismo para blindarse contra Karina y Santiago

Los aliados temen que la Vicepresidenta termine desplazándolos frente al avance de los Milei. Los gobernadores apuestan a quebrar el mileísmo en las provincias.

Los senadores aliados encendieron las alarmas ante los movimientos de Victoria Villarruel, quien habría mantenido contactos con emisarios del peronismo de cara a la sesión preparatoria del 24 de febrero. En esa instancia, se definirán nuevamente las autoridades del Senado y se distribuirán los cargos clave en las secretarías administrativa y parlamentaria.

Una senadora del PRO explicó a LPO que Villarruel quedó debilitada tras los recientes embates de Javier Milei. “No busca confrontarlo, pero tampoco puede perder el control del Senado”, sostuvo. Ante este escenario, la Vicepresidenta evalúa apoyarse en el peronismo para sostener su poder durante el resto del mandato. Desde sectores cercanos a La Libertad Avanza (LLA) aseguran que Villarruel justifica sus movimientos en la necesidad de otorgar espacios a la oposición para evitar nuevos ataques del gobierno.

Villarruel refuerza su estructura en el Senado

En las últimas semanas, un intento de desplazar a Bartolomé Abdala de la presidencia provisional del Senado quedó frustrado tras el escándalo del caso Kueider. Esta maniobra, impulsada por legisladores y gobernadores de Juntos por el Cambio y el peronismo, buscaba debilitar al oficialismo en la Cámara Alta. Sin embargo, la crisis desactivó el plan y consolidó la posición del senador puntano en la línea de sucesión presidencial.

Con este escenario, el peronismo comienza a ver a Villarruel como un posible factor de equilibrio. “Siempre que no afecte el armado territorial de Francisco Paoltroni”, advirtió un gobernador. La estrategia de los mandatarios provinciales es fomentar un mileísmo dividido, con Karina Milei por un lado y Villarruel por el otro.

Desde el Congreso, trascendió que la Vicepresidenta estaría dispuesta a negociar la prosecretaría administrativa, la parlamentaria o la coordinación operativa con el interbloque de Unión por la Patria, encabezado por José Mayans. Actualmente, las primeras dos están en manos de referentes radicales, mientras que la tercera es controlada por el salteño Juan Carlos Romero.

La secretaría administrativa quedará vacante el 24 de febrero, tras la anunciada renuncia de María Laura Izzo, disconforme con la gestión de Villarruel. Su reemplazo sería Emilio Viramonte, cónsul honorario de Suecia en Córdoba y hombre de confianza de la Vicepresidenta. En tanto, la secretaría parlamentaria seguiría en manos de Agustín Giustinian, de origen PRO pero alineado con los libertarios.

Mientras las negociaciones avanzan, desde la oficina de Villarruel optaron por el silencio. Sin embargo, un legislador opositor anticipó que el peronismo contará con 34 bancas, lo que podría consolidar un nuevo eje de poder en el Senado. En este contexto, los aliados del oficialismo temen ser desplazados, ya que la Vicepresidenta busca reconfigurar su estrategia frente a la ofensiva de la Casa Rosada, que la considera una figura marginal dentro del gobierno.

F: LPO

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