La funcionaria dejó su cargo en el Gobierno de Javier Milei aduciendo “agotamiento” y razones personales, mientras el país enfrenta incendios en varias provincias.
En un contexto marcado por el avance de los incendios forestales en distintas regiones del país, Ana Lamas presentó su renuncia a la Subsecretaría de Ambiente de la Nación. La decisión de la funcionaria responde, según sus propias declaraciones, a un “agotamiento” en la gestión y motivos personales.

La salida de Lamas se da en medio de una fuerte crisis ambiental, con incendios activos en la Patagonia, el Litoral y el centro del país. En la región sur, focos de fuego afectan zonas de El Bolsón y Epuyén en Chubut, además de los parques nacionales Nahuel Huapí y Lanín, en Río Negro y Neuquén. También hay incendios activos en Corrientes, donde más de 100 mil hectáreas fueron arrasadas, y en provincias como Córdoba y Catamarca.
El traspaso del manejo del fuego del área de Ambiente al Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich fue una de las medidas recientes del Gobierno de Milei. Con el Decreto 81/2025, la Dirección de Manejo del Fuego pasó a depender directamente de la cartera de Seguridad, lo que generó cuestionamientos por la pérdida de competencias del área ambiental.
Ana Lamas, abogada especializada en derecho ambiental, contaba con un perfil técnico y experiencia en organismos internacionales como el Banco Mundial, el BID y el PNUD. Sin embargo, su gestión se vio limitada por la reestructuración del Gobierno, que redujo las atribuciones de su área.
A lo largo del último año, la Secretaría de Ambiente, que depende de Daniel Scioli, enfrentó críticas tanto desde la oposición como de organizaciones ecologistas. La reducción de fondos para el Sistema Nacional de Manejo del Fuego y el bajo presupuesto asignado a la Ley de Bosques fueron algunos de los puntos cuestionados.
El Gobierno defiende su respuesta ante los incendios
Frente a las denuncias de desfinanciamiento y falta de acción, el Ejecutivo aseguró haber desplegado brigadistas y equipos para combatir el fuego en las áreas afectadas. Según informó el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, en la Patagonia se destinaron “9 aviones, 10 helicópteros, 4 autobombas forestales, 5 pick-ups, 4 camiones dormitorios y 61 brigadistas del SNMF”. Además, se enviaron $7.000 millones en ATN a Chubut y $5.000 millones a Río Negro.
Pese a estas acciones, distintas ONGs ambientalistas sostienen que la respuesta del Gobierno fue tardía y reactiva. Desde la Fundación Vida Silvestre advierten que “no hay un plan nacional integral de manejo del fuego, solo medidas parciales y metas anuales”. En la misma línea, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) denunció que en 2024 solo se ejecutó el 22% del presupuesto para combatir incendios.
El Gobierno también enfrenta cuestionamientos por la postura del presidente Javier Milei respecto al cambio climático. El mandatario libertario ha desestimado la relación entre el calentamiento global y la acción humana, alineándose con sectores que rechazan la Agenda 2030 y minimizan el impacto ambiental de la actividad económica.
En este contexto, la renuncia de Ana Lamas refuerza la incertidumbre sobre el rumbo de la política ambiental del Gobierno. Su reemplazo aún no fue confirmado, pero se espera que el Ejecutivo mantenga su estrategia de centralizar la gestión de crisis en Seguridad, relegando el rol del área ambiental.





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