Prorrogó el último Sínodo para discutir los temas ya cerrados en la conferencia de obispos, finalizada en octubre.Se trata de una “Asamblea Eclesial” en Roma, prevista para octubre de 2028, a la que se oponen los sectores más tradicionalistas de la Iglesia.
El Papa, de «mejor» humor
Según los análisis de sangre y la radiografía pulmonar, mejoran las condiciones del Papa, que también «esta mejor» de humor. Un comunicado anuncia que la respiración explica los mejoramientos vocales, mientras que los ejercicios motores le ayudan a moverse. La situación es «estacionaria», agrega el comunicado de los médicos. El Papa continúa sin recibir visitas, en el marco de aislamiento establecido para evitar el riesgo de nuevas infecciones pulmonares. La oxigenación se concentra en la noche, mientras que de día «por breves momentos» pueden ser quitadas las cánulas nasales. El avance de las fisioterapias permite que el Papa pueda ahora trabajar también en parte sentado en su escritorio. Francisco celebra la mia en la capillita del segundo piso de la Casa de Santa Marta, donde al número 201 se encuentra su suite. Noche y día lo asiste un equipo de personal sanitario.
Por Julio Algañaraz, corresponsal en el Vaticano
Convaleciente y en proceso de recuperación, el papa Francisco ha tomado una decisión clave que podría desatar nuevas tensiones dentro de la Iglesia. Su estado de salud, marcado por la necesidad de un largo período de reposo, ha reavivado las especulaciones sobre su continuidad al frente del Vaticano, mientras sus opositores más férreos ven en esta situación una oportunidad para promover un cambio de liderazgo.
Desde los sectores más conservadores, se mantiene la expectativa de que una eventual renuncia o fallecimiento de Jorge Bergoglio allane el camino para la elección de un pontífice con una visión más alineada a sus principios. En este contexto, el secretario de Estado, Pietro Parolín, ofreció una evaluación sobre el estado del Papa: “Puede volver a ejercer su actividad, quizás no como antes. Tendremos que buscar otras vías, pero en cualquier caso, él puede hacerlo”.
Parolín, considerado uno de los candidatos fuertes en un futuro cónclave, es visto como una figura moderada capaz de equilibrar las tensiones entre progresistas y tradicionalistas. Sin embargo, desde que Francisco dejó el hospital Gemelli el 23 de marzo y se trasladó a su residencia en la Casa Santa Marta, Parolín no ha tenido contacto con él. “El Papa descansa, no ve a nadie que yo sepa y en este momento no tiene audiencias ni recibe visitas”, explicó el cardenal.
Mientras tanto, el proceso sinodal que Francisco impulsó en 2024 continúa su curso, aunque con importantes modificaciones. Este Sínodo de Obispos, que tiene como eje la construcción de una “Iglesia sinodal” basada en comunión, participación y misión, ha sido prorrogado hasta 2028. A diferencia de instancias anteriores, este proceso ha incorporado la participación de laicos, mujeres y representantes de otras religiones, ampliando el debate más allá del clero.
El cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo, destacó que el documento final de este proceso será implementado gradualmente en cada diócesis a nivel local, mediante asambleas de evaluación. Además, para 2028 están previstas asambleas continentales que culminarán con la publicación del “Instrumentum Laboris”, texto base para la gran reunión eclesial de ese año.
Esta evolución del Sínodo ha generado resistencia en los sectores más conservadores, quienes temen que la redefinición sinodal implique cambios profundos en la estructura eclesiástica. Entre sus preocupaciones se encuentran la posibilidad de modificaciones en la moral sexual de la Iglesia y la pérdida de tradiciones como la misa tridentina. En la última asamblea sinodal, celebrada en octubre de 2024, las discusiones fueron intensas y abordaron temas como el celibato obligatorio, el papel de las mujeres en el sacerdocio y la homosexualidad.
Francisco ha encargado a diez grupos de estudio que profundicen en estos temas y presenten sus conclusiones en junio próximo. Para el sector conservador, esta apertura representa un intento de transformar la Iglesia en algo alejado de la doctrina tradicional. Para el Papa, en cambio, la sinodalidad es el camino para fortalecer el catolicismo en un mundo en constante cambio.





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