LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO

LOS CINCO MINUTOS DEL ESPÍRITU SANTO🌷

2 de Abril

Hay personas que aparentemente son cristianas, oran, van a Misa, hablan muy bien del Señor, pero en su corazón, en la verdad secreta de su interior, en realidad no buscan a Dios, y al mismo tiempo que rezan, pueden estar planeando destruir a alguien, o maquinando la manera de dominar a los demás, o alimentando odios, o pensando sólo en su propio bien.
Es allí, en esas intenciones escondidas, donde quiere entrar el Espíritu Santo; eso es precisamente lo que más le interesa, porque todo lo demás puede ser cáscara, apariencia, mentira; porque muchas veces la porquería del corazón se disfraza de buenas obras y de bellas palabras: «Satanás se viste de ángel de luz» (2 Corintios 11,14).
Ya decían los Proverbios que «lo que más hay que cuidar es el corazón»(Proverbios 4,23). Y por eso mismo afirmaba San Pablo que puedo entregar mi cuerpo a las llamas, o repartir mis bienes, o hacer maravillas, pero que todo eso de nada sirve si no hay amor en el corazón (1 Corintios 13,1-3). Nada vale si mi intención más profunda no es el amor al hermano.
Pídele al Espíritu Santo que destruya todas las intenciones torcidas de tu interior y que te llene de su presencia, para que, entonces, puedas hacer todo por amor. Eso le dará un sentido precioso a todo lo que hagas.

PILDORAS DE FE🌷

No tengas miedo, tu Dios es poderoso, grande y lleno de amor. Él puede hacer de lo imposible algo posible. Pídele a Dios que actúe en tu vida y en tu familia. Pídele que cambie tus amarguras y dificultades en alegrías y oportunidades. Recuerda sus poderosas palabras: «No tengas miedo ni te desanimes, porque Yo, tu Señor y Dios, estaré contigo dondequiera que vayas.» (Josué 1,9) ¡Sé fuerte! ¡Ánimo! Confía en Su gracia que te fortalece y te abre el corazón al optimismo, llenándote de sabiduría y haciéndote perder todos tus miedos. No permitas que las dificultades te hagan creer que todo está perdido. San Pablo te lo afirma cuando te dice: «En todo salimos vencedores por Aquel que nos amó». (Romanos 8,37) El Señor te bendiga y te llene de su inmenso amor. Amén.

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