Así lo expuso el ministro de Salud de la provincia, quien, además, advirtió sobre otras enfermedades como hepatitis A y parasitosis, vinculadas con la contaminación del agua.

Las recientes inundaciones en el norte de Salta, provocadas por el desborde de los ríos Pilcomayo y Bermejo, han generado una crisis sanitaria en la región. Por Aries, el ministro de Salud de la provincia, Federico Mangione, expresó su preocupación por las consecuencias posteriores al desastre natural.
«Me preocupa más el después que el ahora», afirmó Mangione, refiriéndose a los problemas que surgen tras las inundaciones, como la contaminación de pozos de agua y la aparición de diversas enfermedades. «Comenzamos a tener problemas con agua, con problemas de alimentación, comienzan a aparecer diferentes tipos de virosis, parasitosis, hepatitis», detalló el ministro.
Antes de las inundaciones, se había controlado un brote de hepatitis A en Santa Victoria. Sin embargo, la dispersión de las comunidades afectadas complica las tareas de control y asistencia sanitaria. «Cada uno de diferentes etnias y personas comienzan a buscar lugares más altos. La dispersión es mucho más amplia y eso se nos hace más difícil todavía el control para llegar a diferentes lugares», explicó Mangione.
Para enfrentar esta situación, se han instalado hospitales de campaña en áreas críticas. «Decidimos hacer otro hospital campaña en Rivadavia Banda Sur para también comenzar a cubrir justo en el lugar de la misión», señaló el ministro. Estos centros han atendido a cientos de pacientes diariamente, principalmente por enfermedades respiratorias derivadas de las condiciones climáticas adversas.
Mangione destacó la labor del personal sanitario y la importancia de mantener la vigilancia epidemiológica. «Hasta el momento estamos a la altura de la circunstancia y no tenemos que lamentar víctimas, que para nosotros ya es un logro muy importante», concluyó.





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