La suba de aranceles de Trump golpea al petróleo y amenaza el ingreso de dólares clave para el plan de Milei

El nuevo frente proteccionista que impulsa el Gobierno de Estados Unidos podría afectar las exportaciones argentinas de energía y agroindustria, en un momento en que el oficialismo apuesta al superávit comercial.

En medio de la expectativa por la recuperación económica y el programa de estabilización que encabeza el presidente Javier Milei, un nuevo frente externo amenaza con alterar los planes del Gobierno: la renovada política arancelaria del expresidente estadounidense Donald Trump, quien volvió a la escena con un paquete de tarifas globales que encendió las alarmas sobre una posible desaceleración del comercio internacional.

El primer mandatario estadounidense anunció que, de regresar a la Casa Blanca, impondrá un arancel mínimo del 10% a todos los productos que ingresen a Estados Unidos, lo que generó una fuerte preocupación en los mercados. Aunque el petróleo —uno de los principales rubros de exportación de Argentina— no está incluido en la medida, los analistas advierten que los efectos indirectos pueden sentirse con fuerza en la economía local.

En el actual contexto, la Argentina necesita que las exportaciones de energía y agroindustria aporten divisas genuinas para engrosar las debilitadas reservas del Banco Central. La baja en los precios del crudo, sumada a una eventual caída en la demanda global, representa un obstáculo importante para alcanzar el superávit comercial proyectado para este año.

Un informe de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) destacó que la balanza energética cerró el primer bimestre con un superávit de US$ 1.321 millones, un 35% más que en 2024. De sostenerse la tendencia, el resultado anual podría superar los US$ 7.500 millones. Pero el panorama se complica con la amenaza de una recesión global, alentada por los gestos proteccionistas de Washington.

La directora de Operaciones de ABECEB, Natacha Izquierdo, explicó que “una menor actividad económica a nivel global podría presionar a la baja los precios internacionales del crudo”, lo que afectaría directamente la rentabilidad de las exportaciones. Además, una caída en la demanda energética de sectores industriales podría ralentizar el crecimiento de las ventas externas.

El presidente estadounidense Donald Trump anunció el aumento de aranceles a productos importados y aumentó los temores de una recesión global. (Foto: AP/Mark Schiefelbein).

Desde Vaca Muerta, el corazón del boom energético argentino, también llegan señales mixtas. El economista Eduardo Levy Yeyati señaló que ese yacimiento explicó el 45% de la producción de petróleo y más del 40% de la de gas en 2024, con inversiones por encima de los US$ 4.500 millones. Aunque el potencial de crecimiento sigue vigente, las condiciones internacionales empiezan a jugar en contra.

“El precio actual del Brent ronda los US$ 66, el más bajo en cuatro años, y si cae por debajo de los US$ 55, podría hacer tambalear algunos proyectos en desarrollo”, advirtió el economista Julián Rojo. Sin embargo, aclaró que eso ocurriría si el mercado interpreta que se trata de un cambio estructural, no de una caída transitoria.

Además del petróleo, los commodities agrícolas como la soja también podrían verse afectados. El endurecimiento de las condiciones comerciales globales y la reconfiguración de flujos internacionales podrían generar mayor competencia en mercados alternativos, con impacto directo sobre el volumen y precio de las exportaciones argentinas.

Desde el Gobierno nacional siguen de cerca los movimientos internacionales y buscan contrapesos. A fines de marzo, el Ministerio de Economía inició conversaciones con autoridades de EE.UU. para avanzar en un acuerdo de libre comercio y eliminar aranceles sobre al menos 50 productos. Sin embargo, el resultado de esas gestiones dependerá en buena medida del desenlace político en la potencia del norte.

Mientras tanto, la incertidumbre golpea la principal herramienta de financiamiento externo del plan económico: las exportaciones. Con reservas netas negativas en el Banco Central, cada dólar que no ingrese por ventas de energía o granos es un dolor de cabeza extra para la gestión libertaria.

La incógnita de los próximos meses será si la economía mundial logra esquivar la recesión o si la guerra comercial que amenaza con revivir Donald Trump arrastra también a los países emergentes, justo cuando más necesitan estabilizarse

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