El jefe de Gobierno porteño sostiene que la administración nacional le debe a la Ciudad seis mil millones de dólares.

En un almuerzo en el Rotary Club, el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri lanzó duras críticas al Gobierno nacional y cuestionó la falta de un acuerdo electoral entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) en la Ciudad de Buenos Aires. A poco más de un mes de las elecciones legislativas en CABA, Macri defendió su gestión y apuntó contra el oficialismo por la ruptura de la posible alianza. “Escuché decir a Adorni que no coinciden con nuestra mirada y gestión en la ciudad, y que por eso no van a acordar. Pero sí les vendría bárbaro acordar en la Provincia”, disparó.
Macri también se diferenció de lo que consideró actitudes oportunistas por parte de algunos espacios políticos. Subrayó que su administración acompañó leyes del Gobierno nacional y recordó el rechazo del PRO a una reforma del cálculo previsional impulsada por el kirchnerismo. “Queremos ganar en virtud, no porque el otro fracase”, remarcó el mandatario, reforzando la idea de una campaña basada en la gestión y no en el desgaste del adversario.
Uno de los momentos más tensos de su exposición fue cuando reclamó con firmeza la devolución de los fondos de coparticipación recortados por la Nación en 2021. “La deuda de Nación con esta ciudad es de más de seis mil millones de dólares. Son tres líneas y media de subte”, denunció. Además, adelantó que exigirá la transferencia de la terminal de Retiro y el Puerto de Buenos Aires a la órbita porteña.
El jefe de Gobierno también habló del rumbo interno del PRO y lamentó el distanciamiento del exjefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta. “Lamento que se haya transformado en opositor de un espacio político que le dio tanto”, expresó.
Finalmente, Jorge Macri manifestó su deseo de que su primo, Mauricio Macri, encabece la lista de su espacio en las elecciones legislativas de octubre. “Me cuesta un montón convencerlo… Él sería nuestro mejor exponente a candidato a senador”, aseguró. Aunque reconoció que el expresidente “no es un fanático de lo legislativo”, dejó en claro que su liderazgo aún podría ser clave para evitar nuevas divisiones internas en el PRO.





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