Rory McIlroy entró en la historia con una victoria inolvidable en el Masters de Augusta y valoró un gesto de Ángel Cabrera

El norirlandés superó en un playoff a Justin Rose, logró el “Grand Slam” y se unió a otros cinco jugadores en la conquista de los cuatro majors a lo largo de su campaña profesional

Rory McIlroy entró en un lugar muy especial en la historia del golf: con su consagración en el Masters de este domingo, después de superar en el primer hoyo del playoff al inglés Justin Rose, rompió una sequía de 11 años sin ganar torneos grandes, se quitó el estigma de Augusta después de haber estado muy cerca y, sobre todo, consiguió su “Grand Slam”. Así, ingresó en el círculo privilegiado de los que se adjudicaron los cuatro majors y se unió a Gene Sarazen, Ben Hogan, Gary Player, Jack Nicklaus y Tiger Woods. Todos ellos, además del Masters, celebraron en el US Open, el Open Británico y el PGA Championship.

La infinita descarga emocional se reflejó en la ceremonia de cierre y ante todas las autoridades de Augusta National, después de que Scottie Scheffler, campeón del Masters de 2022 y 2024, le calzara la tan ansiada chaqueta verde ante el aplauso del público. En ese momento, Rory extendió los brazos, miró hacia el cielo, sonrió con ganas e hizo un gesto de alivio. Sin dudas, un certamen que quedará en el recuerdo de todos por el subibaja en los scores y la tensión que dominó a lo largo del soleado domingo. Para quedar pegado al televisor.

La sorpresa para la Argentina llegó en la conferencia de prensa del campeón. Allí, MacIlroy mencionó a Ángel Cabrera, el ganador del Masters 2011. “Fui a mi locker esta mañana (domingo) y cuando lo abrí me encontré con una carta de Ángel Cabrera; solo me deseaba buena suerte. Él fue mi compañero de juego en la ronda final del Masters 2011. Eso fue un gran gesto y, a la vez, un poco irónico: han sido 14 largos años desde aquella vez y afortunadamente completé el trabajo”.

Cabe recordar que en aquella oportunidad, McIlroy partió con cuatro golpes de ventaja a 18 hoyos del final pero terminó firmando una vuelta de 80 golpes (+8), que lo hundieron al 15° puesto. Tampoco el Pato pudo sacar provecho de haber salido en el grupo final y el ganador terminó siendo el sudafricano Charl Schwartzel. Una cicatriz profunda que el flamante poseedor de la prenda más preciada del golf pudo curar a sus 35 años y muchas batallas en su haber.

El norirlandés había arrancado los últimos 18 hoyos con dos golpes de ventaja sobre Bryson DeChambeau, que ya tras el primer capítulo lo igualó en el marcador por un doble bogey que le generó zozobras al provisional puntero. Pero después Rory se recuperó, el Científico fue declinando y el máximo contendiente pasó a ser Rose, que había sido líder en las dos primeras rondas y llegó al Club House con un formidable recorrido de 66 (-6) que exigió al límite al jugador nacido en Holywood. Se vendría una montaña rusa de emociones.

Rory McIlroy pega en el octavo hoyo de Augusta National
Rory McIlroy pega en el octavo hoyo de Augusta NationalMICHAEL REAVES

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