Tras el acuerdo con el FMI, el Gobierno definió una medida clave que impactará en millones de hogares

Se implementará desde mayo y afectará de forma directa el bolsillo de los usuarios residenciales, comerciales e industriales.

El Gobierno nacional tiene todo listo para avanzar con un cambio estructural que afectará de manera directa al costo de vida de millones de argentinos: a partir de mayo, comenzará a regir el nuevo esquema tarifario para los servicios de luz y gas.

Aunque la medida había sido prevista originalmente para marzo y abril, la Casa Rosada postergó su entrada en vigor para no tensar aún más el frente inflacionario, a la espera de cerrar un nuevo entendimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Con ese acuerdo ya sellado, y luego de meses de aumentos parciales transitorios, el Poder Ejecutivo se dispone ahora a implementar un esquema de revisión quinquenal que regirá hasta 2030.

Según fuentes oficiales, los entes reguladores del sector ya trabajan en los últimos detalles. En el caso de la electricidad, el ENRE (Ente Nacional Regulador de la Electricidad) avanzó con la validación de las tarifas y el esquema de inversiones que deberán cumplir las principales distribuidoras del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Edenor y Edesur. También se definieron las multas por incumplimientos.

Por su parte, el Enargas (Ente Nacional Regulador del Gas) prorrogó por una formalidad los plazos para el análisis final de las propuestas de tarifas y planes de inversión del resto de las firmas involucradas, aunque la intención del Gobierno es que todo quede cerrado y publicado en el Boletín Oficial a principios de mayo.

Durante las audiencias públicas celebradas en el verano, las empresas del sector detallaron los compromisos de inversión que asumirán durante los próximos cinco años. En paralelo, el Gobierno definió un plan de retiro gradual de subsidios para redireccionar esa ayuda exclusivamente hacia los hogares más vulnerables.

En el entendimiento con el FMI, el Ministerio de Economía también se comprometió a normalizar antes de noviembre el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) y a reformular el sistema de subsidios energéticos, una de las claves para cumplir con las metas fiscales pactadas con el organismo internacional.

Más presión sobre el bolsillo

Aunque el nuevo cuadro tarifario será más previsible en términos de planificación, se descarta que los aumentos estarán por encima de la inflación proyectada para 2025. Esto impactará especialmente en las boletas de comercios e industrias, aunque también habrá una presión adicional sobre los usuarios residenciales que no califiquen para el subsidio focalizado.

De esta forma, el Gobierno busca equilibrar las cuentas públicas, reducir el déficit fiscal y mostrar avances concretos en el compromiso de reordenamiento macroeconómico. Sin embargo, la medida se sentirá fuerte en el bolsillo, justo cuando la inflación aún muestra niveles elevados y la actividad económica no termina de repuntar.

El nuevo marco tarifario se publicará en los primeros días de mayo, y el impacto en las facturas comenzará a verse en los vencimientos de junio. A partir de ese momento, los aumentos de transición quedarán atrás y el nuevo modelo comenzará a regir de forma plena.

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