EVANGELIO DEL DÍA

EVANGELIO DEL DÍA🌷

Martes 13 de Mayo 2025

Juan 10, 22-30

Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón.
Los judíos lo rodearon y le preguntaron: «¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente.»
Jesús les respondió: «Ya se los dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas.
Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y Yo somos una sola cosa.» 

Palabra del Señor
🌷 MEDITACION DEL EVANGELIO🌷

Jn 10, 22-30:

💫En suspenso

1) Hasta cuándo:

A la gente le encanta meterse en tu vida y saber todo de vos. Más les encanta en estos tiempos, en donde las redes sociales son una puerta para conocer de vos. El tema no es que la gente busque saber de vos e investigar tu vida, sino cuánto dejas mostrar vos de tu propia vida. Aprende a ser prudente porque no todos quieren conocer de buena manera de ti y de lo que haces. Capaz que con mostrar o publicar ciertas cosas le des comidilla a tus enemigos, por eso aprende a fijarte bien a quién le muestras tu vivir y tus intenciones, porque capaz que vas contando proyectos a aquellos que son los que luego te pondrán palos en la rueda.

2) No creen:

Me gusta esta conversación de Jesús, porque mantiene la verdad y no les dice lo que ellos quieren escuchar. Porque muchas veces la presión social puede hacer que vos que, en vez de mostrarte como tal, te muestres como lo que ellos quieren escuchar o simplemente manipular. Aprende a enfrentar la realidad y no ser el títere de una comunidad o de un grupo familiar.

3) Una sola cosa:

Volver a la comunión y a la unidad, la comunión. Es esencial saber que quien realmente tiene a Dios no se corta solo y no se aísla. Por eso fíjate bien en ser una persona que no se aísle y trabaja mucho en estar lo más unido a Dios. Date la oportunidad de compartir y de disfrutar del tiempo. Hay veces que vale la pena perder el tiempo para ganar minutos de paz. Es esencial tu momento de silencio y de intimidad, porque la grandeza no está siempre en dar, sino en rescatarte y encontrarte para darte con los límites de saber hasta dónde te puedes dar. Algo bueno está por venir.

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