Sin financiamiento estatal, empresas mineras y petroleras ya impulsan rutas y gasoductos por su cuenta. En Vaca Muerta, crearon un fideicomiso para obras clave.

A más de un año de la gestión de Javier Milei, la obra pública nacional prácticamente desapareció y los empresarios ya no tienen dudas: si quieren infraestructura, deberán pagarla ellos mismos.
La resignación dio paso a la acción. En sectores estratégicos como la minería y el petróleo, las compañías decidieron dejar atrás los reclamos y comenzar a financiar proyectos esenciales con fondos propios. La pavimentación de rutas, la ampliación de gasoductos y la mejora de la conectividad en regiones clave comenzaron a ejecutarse sin partidas del Estado.
“Tenemos que ocuparnos nosotros. El Gobierno ya dijo que no va a hacer obra pública”, sentenció Roberto Cacciola, titular de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), durante la cena de cierre de Arminera, la feria más importante del sector. En la misma línea, pidió al Ejecutivo que al menos acelere las licitaciones pendientes, para que las empresas puedan avanzar junto a las provincias.
El secretario de Minería, Luis Lucero, respondió con crudeza: “La estrategia es mantener el superávit fiscal y eso no es negociable”. Dejó en claro que la infraestructura deberá surgir desde el sector privado.
En ese contexto, un grupo de diez petroleras firmó recientemente un memorándum con la provincia de Neuquén para pavimentar 51 kilómetros de rutas clave en la zona de Añelo, corazón de Vaca Muerta. Las compañías —entre ellas YPF, Shell, Chevron y Tecpetrol— constituirán un fideicomiso y operarán la obra bajo sistema de peaje para recuperar lo invertido en 15 años.
Por otro lado, la Secretaría de Energía publicó la licitación para ampliar el gasoducto Perito Moreno (ex Néstor Kirchner), con una inversión prevista de US$ 700 millones que será cubierta enteramente por capitales privados.
Para Javier Iguacele, exministro de Energía y actual CEO de Bentia Energy, este cambio es inevitable. “El que se queja no entiende la industria. Hay que construir los caminos que uno necesita”, dijo. Sin embargo, distinguió entre obras que pueden autofinanciarse, como ductos energéticos, y aquellas que deberían seguir siendo responsabilidad del Estado, como rutas de uso general.
La caída del gasto en infraestructura pública es dramática. En abril, los datos oficiales mostraron una baja del 15% respecto al año anterior, y del 81% en comparación con abril de 2023. El Estado dejó de invertir, y el sector privado toma la posta.
La pregunta que sobrevuela es si la economía puede crecer sin obra pública. Por ahora, las empresas que lideran el desarrollo en Vaca Muerta están dispuestas a intentarlo, aunque reconocen que no todos los sectores tienen la espalda financiera para imitar su modelo.





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