Evangelio del día

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 26 — 16, 4a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.

Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.

Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».

Reflexión del Evangelio de hoy

Id y proclamad

Conducidos por el Espíritu, Pablo y sus acompañantes se deciden a dejar Asia y entrar en Europa. Y así llegan a Filipos.

Pablo se adaptaba a las circunstancias que iba encontrando. A veces predicaba en la sinagoga, otras en una cárcel, o junto al río, o en la plaza de Atenas. Si le echaban de un sitio, iba a otro. Si le aceptaban, se quedaba hasta consolidar la comunidad. Pero siempre anunciaba a Cristo.

Así la comunidad cristiana debería tener tal convicción de la Buena Noticia que, conducida por el Espíritu de Jesús, no debería conocer barreras, y anunciar la fe en Asia y en Europa, en África y en América. En grandes poblaciones y en el campo. En ambientes favorables y en climas hostiles. En la escuela y en los medios de comunica­ción. Cuando nos ofrecen hospedaje amable y cuando nos detienen o persiguen.

Y cada uno de nosotros, si en verdad estamos llenos de la Buena Noticia de la Pascua del Señor y nos dejamos comunicar su vida, deberíamos dar testimonio de nuestra fe en cualquier ambiente en que nos toque vivir, desde nuestra familia hasta el trabajo y toda actividad social. ¿Dónde nos toca evangelizar a nosotros?

Espíritu Santo, llena nuestros corazones

Jesús nos anuncia cuál será nuestra situación, como discípulos suyos, la que él prevé y la que Él espera de nosotros. Todo habrá de empezar a partir de la acción en nosotros del Espíritu de Jesús. Tendremos dudas y vacilaciones, incluso se producirán algunas deserciones entre los discípulos. Pero, como dice Jesús, el Espíritu de la Verdad dará testimonio de mí, nos hablará dentro de nuestro corazón, si estamos atentos a escucharle en la oración.

De esta manera, nos convertiremos también nosotros en testigos de Jesús en el mundo, como el mismo Jesús fue testigo del amor del Padre ante el mundo. Y al mismo tiempo, estaremos expuestos al desprecio e incluso a la oposición de los que no desean para sí ni para los demás una vida basada en el amor de Dios y e el amor al prójimo.

Pidamos, pues, a Jesús estar atentos al testimonio del Espíritu Santo dentro de nosotros.

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