La participación de la jueza Julieta Makintach en una producción audiovisual sobre el proceso judicial pone en riesgo la continuidad del juicio.

El juicio por la muerte de Diego Maradona, que se desarrolla en el Tribunal Oral en lo Criminal Nº3 de San Isidro, enfrenta una crisis institucional debido a la implicación de la jueza Julieta Makintach en la filmación de un documental no autorizado sobre el proceso judicial.
Makintach fue grabada en diversas situaciones dentro del tribunal, incluyendo su despacho y pasillos, sin el consentimiento de las partes involucradas en el juicio. Estas acciones violan las normas establecidas por la Corte Suprema y han generado cuestionamientos sobre la imparcialidad del proceso. La jueza es investigada por presuntas negociaciones con productoras audiovisuales interesadas en filmar un documental sobre el caso.
La fiscalía solicitó una suspensión de diez días del juicio para investigar la posible parcialidad de la jueza. Esta solicitud fue respaldada por las querellas y la mayoría de las defensas. Además, la Universidad Austral suspendió a Makintach de su cargo como docente de derecho penal y le abrió un sumario.
El juicio por la muerte de Diego Maradona, que comenzó el 11 de marzo de 2025, busca determinar las responsabilidades de siete profesionales de la salud acusados de “homicidio simple con dolo eventual” por presuntas negligencias en la atención médica de Maradona. Hasta la fecha, se han realizado 19 audiencias y declarado 44 testigos.
La continuidad del juicio dependerá de las decisiones que tomen las autoridades judiciales respecto a la situación de la jueza Makintach. Si se determina su recusación, el proceso podría reiniciarse desde cero, lo que implicaría un retraso significativo en la búsqueda de justicia por la muerte del exfutbolista.





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