El secretario de Finanzas, Pablo Quirno, sostuvo que el acuerdo no se trata de “correr detrás de las reservas todos los días” en relación a las metas acordadas con el organismo.

A menos de dos semanas del plazo para cumplir con la meta de reservas acordada con el FMI, el Gobierno enfrenta el desafío de reunir más de 5.000 millones de dólares. Sin embargo, el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, minimizó la urgencia de alcanzar este objetivo, señalando que el programa económico es más amplio y no se trata de “correr detrás de las reservas todos los días”, sino de permitir que el esquema “tome raíces”.
Quirno explicó que, aunque la reciente licitación del bono Bonte contribuirá a la acumulación de reservas, no será suficiente para cumplir con la meta establecida. Además, mencionó que se esperan ingresos de créditos internacionales de organismos multilaterales, como el Banco Mundial o el BID. El funcionario también aclaró que el Banco Central no intervendrá en el mercado cambiario a menos que el dólar alcance el piso de la banda establecida.
Respecto a la relación con el FMI, Quirno destacó que las negociaciones son constructivas y que el programa incluye otras variables importantes, como el superávit primario y la reducción de la inflación. Afirmó que “no se cae un programa con superávit fiscal, inflación bajando y 6% de crecimiento“.
El Gobierno también lanzó el bono Bonte, diseñado para atraer dólares sin generar endeudamiento en moneda extranjera. Quirno resaltó que “con este bono no nos endeudamos en dólares, pero sí entran dólares“, lo que permite fortalecer las reservas sin comprometer la deuda externa.





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