Crece la tensión entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof y se demora el cierre de alianzas en el peronismo

A poco más de un mes del cierre de frentes, la interna entre el cristinismo y el gobernador bonaerense sigue sin resolverse y alimenta versiones cruzadas que van desde la ruptura total hasta una unidad forzada.

A menos de 40 días del cierre de alianzas electorales, el peronismo bonaerense atraviesa una interna feroz que mantiene paralizada la estrategia del espacio. Cristina Kirchner y Axel Kicillof no se hablan desde diciembre de 2024, y las especulaciones dentro de Unión por la Patria (UP) van desde un acuerdo a regañadientes hasta una ruptura definitiva.

El epicentro del conflicto está en la provincia de Buenos Aires, el bastión clave del kirchnerismo, donde el mandatario provincial resiste las presiones de La Cámpora y busca consolidar su autonomía política. Este sábado, el gobernador lanzará su espacio político “Movimiento Derecho al Futuro” (MDF), con un acto que incluirá una fuerte crítica al gobierno de Javier Milei y un llamado a un “acuerdo amplio” dentro del peronismo. Pero en el entorno de CFK aseguran que los gestos no alcanzan: “Sin una reunión cara a cara, esto no se resuelve”.

La desconfianza es mutua. En el cristinismo duro hay dirigentes que especulan incluso con una jugada de Kicillof para estirar los tiempos políticos hasta que la Corte Suprema resuelva el recurso de queja en la causa Vialidad, lo que podría afectar judicialmente a la ex presidenta. Bajo esa hipótesis, el gobernador quedaría como el último líder peronista en pie.

Por su parte, Carlos Bianco —mano derecha del mandatario— blanqueó lo que se busca: más presencia del gobernador en las listas, respaldo explícito del bloque legislativo y autoridad reconocida en la toma de decisiones. “Va a haber que aceptar cosas que antes no existían”, sentenció el funcionario bonaerense esta semana en declaraciones radiales.

La discusión no es nueva: en La Cámpora recuerdan que “Kicillof está ahí porque Cristina lo puso”, y aseguran que el gobernador no puede condicionar la unidad a un cambio de reglas de juego a su medida. “Sin los votos de CFK, Axel no gana ni en una sociedad de fomento”, disparó un dirigente camporista.

Desde La Plata, en cambio, responden que el contexto cambió y que el liderazgo no puede seguir siendo vertical. “No vamos a aceptar órdenes sin participación. Hay un ciclo que se terminó”, sostienen desde el entorno del gobernador.

Mientras tanto, CFK evalúa competir como candidata a diputada provincial por la tercera sección, un movimiento que algunos en la gobernación tomaron como un intento de disciplinar a Kicillof. Pero lejos de retroceder, el mandatario siguió adelante con su armado y muestra señales de fuerza que buscan consolidarlo como jefe político de la provincia.

La resolución del conflicto, coinciden desde ambos bandos, solo será posible con una reunión entre Cristina y Axel, cara a cara, y con decisiones concretas. Hasta ahora, esos encuentros no dieron resultados.

El lunes, la ex presidenta hablará públicamente y se espera que dé pistas sobre su futuro y el rumbo de UP. Por lo pronto, reina la incertidumbre y el reloj corre. En el peronismo todos saben que, aunque terminen cerrando filas, nada será igual que antes.

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