El ex jefe de Gobierno porteño, destituido por su responsabilidad en la tragedia que dejó como saldo la muerte de 194 personas, hoy trabaja como asesor de Oscar Parrilli en el Congreso.
Aunque muchos creían que su carrera política había terminado tras la masacre de Cromañón, Aníbal Ibarra nunca se fue del todo. El exjefe de Gobierno porteño, destituido en 2006 por su responsabilidad política en la tragedia que dejó 194 muertos, hoy ocupa un rol como asesor de Oscar Parrilli en el Senado de la Nación, donde sigue cobrando un sueldo del Estado.
La noticia cobró relevancia tras sus recientes apariciones mediáticas, en las que el exalcalde, lejos de continuar con su perfil bajo, reapareció para lanzar duras críticas al Gobierno de Javier Milei. En declaraciones a la AM 750, el exfuncionario habló de “la necesidad de reconquistar votos que ganó el gorilismo” y llamó a reorganizar el frente opositor de cara al 2027. También criticó a la administración actual por “gobernar para los poderosos”.
Su exposición no se limitó a los micrófonos: en redes sociales, Ibarra apuntó contra el oficialismo por supuestos “intercambios de votos por embajadas” en el marco de la discusión por la Ley Bases en el Senado. “En campaña vendieron cargos electivos. En el Gobierno compran votos con embajadas. No reparten comida para los pobres y le compran salmón y jamón crudo a los jefes militares. Hablame de casta”, escribió en su cuenta de X (antes Twitter).
Su cargo actual, sin embargo, no suele ser mencionado públicamente: Ibarra trabaja como asesor de Oscar Parrilli, uno de los senadores más cercanos a Cristina Kirchner y exsecretario general de la Presidencia durante el kirchnerismo. A pesar de que fue destituido en un juicio político impulsado por familiares de las víctimas de Cromañón, Ibarra logró mantenerse dentro de la estructura estatal, con diversos cargos legislativos o de asesoría desde entonces.
En su análisis de la elección legislativa porteña, minimizó la victoria del oficialismo en la Ciudad y atribuyó el resultado al “ausentismo y la desesperanza”. Además, defendió la candidatura de Leandro Santoro y volvió a cargar contra el electorado porteño por su inclinación “antiperonista”.
La reaparición de Ibarra reabre un viejo debate: ¿pueden exfuncionarios condenados socialmente por tragedias de gestión seguir ocupando cargos estatales?.





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